¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de la Alianza Cívica y la Coalición Nacional?

La principal debilidad de la oposición es que está dividida y no ha logrado consolidar una verdadera unidad frente a Daniel Ortega y su FSLN

La Coalición Nacional y la «Alianza Opositora» entre Ciudadanos por la Libertad y la Alianza Cívica, son los dos bloques en los que podría dividirse el voto opositor a Daniel Ortega y su Frente Sandinista de Liberación Nacional en los comicios de noviembre, sin mencionar al Partido Liberal Constitucionalista que aunque no lo parezca, representa un porcentaje de ese electorado que ya no quiere a Ortega en el poder.

Tanto la Coalición Nacional como la «Alianza Opositora» tienen fortalezas y debilidades, pero la principal desventaja que ambos bloques comparten es que llegan divididos a las elecciones y diversos analistas e incluso los mismos opositores están claros que si no llegan unidos no podrán hacer nada en la elección de noviembre.

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En cuanto a la representatividad de cada uno, la presidenta de Ciudadanos por la Libertad alega que su partido tiene al menos 50 mil militantes a nivel nacional, mientras que la Unidad Nacional Azul y Blanco informó recientemente que supuestamente tiene presencia en los 153 municipios del país, así como la Coalición Nacional que tendría conformado al menos 15 comités departamentales.

Las debilidades

En medio de la diatriba de Kitty Monterrey en días anteriores había algo de razón, y es que la Coalición Nacional es como un enorme monstruo sin cabeza, o como un gran ferrocarril sin un maquinista que lo conduzca.

Monterrey indicó que la Coalición «no tiene la arquitectura correcta para crear un verdadero bloque opositor» y criticó la estructura de algunas organizaciones como la del Partido Restauración Democrática, del cual mencionó que “no tiene estructura para nada” y más bien consideró que la Alianza Cívica «es la verdadera representante sectorial de este país».

CxL junto a la Alianza Cívica anunciando su «Alianza Opositora» – Nicaragua Investiga

Otra cosa interesante que mencionó Monterrey es que, a su criterio, hay dirigentes políticos que «le venden falsas esperanzas a la gente» y explicó el caso de la demanda de reformas electorales, las cuales contemplan reformas constitucionales y que ya no se pueden hacer porque se necesitan dos legislaturas de la Asamblea Nacional para reformar la Carta Magna, y ya no es posible que se den antes de noviembre.

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«Cómo pueden estar anunciando o exigiendo reformas electorales, al mismo tiempo están queriendo hacer procesos de candidatura. ¿Entonces qué? Están engañando a la población» declaró Monterrey, quien también enfatizó que la Alianza Cívica «es la verdadera representante sectorial de este país» y menospreció la representación que otras organizaciones dentro de la UNAB y la Coalición puedan tener.

«La Alianza Cívica es el origen de una representación sectorial respaldada por todos los ciudadanos de este país, se dividió cuando se forma la UNAB, que debió haberse quedado en la Alianza y luego se forma una Coalición» dijo la presidenta de CxL, pero parece no recordar que fue la Alianza Cívica la que impulsó la creación de la UNAB en octubre de 2018 y en enero del 2020 anunciaron su «separación estratégica».

Tras el anuncio de esa separación y una encerrona en El Salvador, fue que nació la Coalición Nacional con la lectura de su proclama en febrero del 2020. La Alianza Cívica también impulsó la creación de la CN, pero en octubre de ese mismo año anunció que saldría de ese bloque supuestamente para crear una unidad más amplia, que es la que hoy tiene con el partido de Kitty Monterrey.

A la Alianza Cívica se le señala constantemente de estar controlada por el sector privado y el gran capital, que mantuvo con Daniel Ortega un matrimonio llamado «Modelo de Diálogo y Consenso«, que si bien trajo crecimiento económico al país, también socavó la institucionalidad democrática y los derechos fundamentales de los nicaragüenses, de acuerdo a lo señalado por la ex embajadora de los Estados Unidos en Nicaragua, Laura Fansworth Dogu, en su mensaje de despedida.

«La comunidad empresarial me decía con frecuencia que podían sacrificar algunos de estos derechos fundamentales porque Nicaragua no estaba en guerra, ni sufría la violencia de los países del triángulo norte. La comunidad empresarial valoraba más la estabilidad que la sostenibilidad.  Creían que el crecimiento económico traería oportunidades» criticó la diplomática.

Tras una encerrona de la Alianza Cívica y la Unab en El Salvador surgió la Coalición Nacional. Archivo NI
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Pero en la otra acera se encuentra la UNAB, a la cual se le señala constantemente de estar controlada por el Movimiento Renovador Sandinista, que se acaba de cambiar el nombre a Unión Democrática Renovadora, y no solo porque este partido forme parte de las más de 200 organizaciones que integran la UNAB, sino porque algunos de sus militantes también se encuentran en las otras agrupaciones que la conforma, y es una de las razones por las que los simpatizantes sandinistas la catalogan como “UNAB MRS”. Monterrey sostiene el mismo discurso y considera a la Coalición Nacional y la UNAB como grupos de izquierda.

Una característica de la Coalición Nacional es que no tiene una vocería y se le percibe desordenada en su funcionamiento, e incluso algunos de sus miembros filtran información que en ocasiones es errada, como recientemente lo hizo el político propietario de 100% Noticias, Miguel Mora, que hasta la misma Coalición a través de sus redes sociales tuvo que desmentir lo publicado por Mora.

Información errónea publicada por Miguel Mora – Redes sociales

Además, la Coalición Nacional parece tener un poco más de apertura democrática en cuanto a la selección de pre candidatos presidenciales pues pretende realizar un proceso de primarias internas y ya suenan más de un nombre para participar en ella, aunque los únicos confirmados hasta el momento son Miguel Mora y George Henríquez, además de Félix Maradiaga quien primero debe ser pre seleccionado a lo interno de la UNAB.

Por su parte la Alianza Cívica no ha presentado un mecanismo para escoger a un candidato, y solamente su ex director ejecutivo Juan Sebastián Chamorro, ha hecho pública recientemente su propuesta de creación de una plataforma amplia en donde alcancen todos los opositores y se establezca «un mecanismo simple y de fácil implementación, que permita la participación ciudadana en la selección del candidato o candidata única, que disputará la elección presidencial».

Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga son percibidos como potenciales candidatos presidenciales – Hans Lawrence Ramírez

Pero la debilidad más grande que tienen los opositores es su misma división que es más visible en redes sociales, sobre todo entre los grupos juveniles tanto de la UNAB como de la Alianza Cívica, quienes al mejor estilo de los bots sandinistas se atacan, descalifican, ofenden y despotrican unos contra otros demostrando su incapacidad para acercarse, debatir y compartir ideas con respeto, pero aún peor, es más notoria su incapacidad para «cambiar la manera de hacer política» a como ellos mismos alegan que trabajan para hacerlo.

Las fortalezas

Entre las fortalezas, hay una que ambos bloques comparten, y es que cuentan con un partido político con personería jurídica que pueden ocupar por separado en caso de que decidan participar en el proceso electoral, la Coalición con el Partido Restauración Democrática, y la Alianza Cívica con el partido Ciudadanos por la Libertad

Sin embargo, esto podría también representar una desventaja porque estarían dividiendo el voto opositor, sin mencionar que sus personerías jurídicas pueden ser canceladas por el Consejo Supremo Electoral controlado por el FSLN en cualquier momento, tal y como pasó en 2008 previo a las elecciones municipales de ese año con el Movimiento Renovador Sandinista, que ahora se llama Unión Democrática Renovadora y que integra la UNAB.

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Pero otro caso más reciente fue el de la Alianza PLI para las elecciones presidenciales de 2016 y cuya fórmula eran Luis Callejas y Violeta Granera, esta última es una de las actuales dirigentes de la UNAB. El CSE resolvió arrebatarle la personalidad jurídica al PLI a pocos meses de que se dieran los comicios de ese año. Luego en 2017, algunos miembros del PLI, incluida Kitty Monterrey, formaron el partido CxL.

El PRD y CxL recibieron su personería jurídica el mismo día, el 03 de mayo de 2017, y con el PRD sucedió un procedimiento irregular debido a que ocupa la antigua casilla 14 del MRS, la cual no podía ser asignada porque se encontraba en una litis ante la Corte Suprema de Justicia, la cual no ha resuelto sobre el recurso de amparo que el MRS presentó tras el arrebato de su personería jurídica.

“Recibo mi casilla, nada tiene que ver con ningún problema, simplemente me la asignaron. La necesitaba ya para empezar a promoverla. En todo caso el conflicto será con el Consejo Supremo Electoral, no conmigo» dijo en su momento el reverendo Saturnino Cerrato, presidente del PRD.

“Recibo mi casilla, nada tiene que ver con ningún problema, simplemente me la asignaron. La necesitaba ya para empezar a promoverla. En todo caso el conflicto será con el Consejo Supremo Electoral, no conmigo» dijo en su momento el reverendo Saturnino Cerrato, presidente del PRD.

Hasta la fecha, el PRD y CxL conservan sus personerías y casillas, pero tampoco se puede descartar que en lo que resta del año tengan el mismo destino que el MRS y la Alianza PLI.

Una ventaja que tiene la Alianza Cívica es que es la reconocida por la comunidad internacional para negociar con Daniel Ortega. De hecho, es probable que haya un tercer proceso de negociación en los siguientes meses debido a que Luis Almagro, secretario general de la OEA, tiene el mandato de la Asamblea General de esa organización de facilitar un acercamiento entre el gobierno y la oposición al rededor de las reformas electorales, y la Alianza Cívica podría ser la escogida para ese proceso, tal y como sucedió en los otras dos negociaciones.

A pesar de sus disputas y contradicciones, la oposición aún tiene una carta a su favor y es que si logran llegar unidos a noviembre y deciden participar en los comicios, podrían representar para la población una verdadera alternativa capaz de derrotar a Daniel Ortega por la vía electoral, pues estarían cumpliendo con la demanda nacional de unidad frente al sandinismo y concentrando el voto opositor en una sola casilla.

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