5 promesas incumplidas por Daniel Ortega durante sus años de gobierno

Daniel Ortega ha prometido de todo. Un satélite, una hidroeléctrica, la vacuna contra el covid19, un Canal Interoceánico y demás

Aunque el Frente Sandinista de Liberación Nacional no haya presentado a su candidato oficialmente para los comicios del 2021, se prevé que Daniel Ortega busque su cuarto mandato consecutivo en Nicaragua, dejando un legado de 14 años de falsas promesas a sus ciudadanos con mega proyectos que jamás fueron ejecutados o que bien se quedaron a medias.

Pero Ortega no solamente ha prometido mega proyectos, si no que antes de que llegara al gobierno, en el año 2000 él mismo le dijo en una entrevista al periodista Carlos Fernando Chamorro que estaba dispuesto a realizar cambios profundos en el Estado, e incluso restarle Poderes al Ejecutivo de ser posible.

En esa ocasión Ortega dijo que se le debía trasladar más poder a la Asamblea Nacional para que el Ejecutivo no manejara el país a su antojo. «Hay que subordinar el Ejecutivo a la Asamblea Nacional», dijo Ortega y mencionó que si él volvía a la presidencia, él mismo se iba a encargar de restarse esos poderes.

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«Sería sano para Nicaragua, nos daría más seguridad a todos, fortalecería la independencia de los Poderes, subordinaría el Ejecutivo al Parlamento pero no basta con trasladarle al Parlamento, hay que trasladarle más a la población» dijo Daniel Ortega en aquel momento, pero cuando volvió a la presidencia en 2007 no cumplió su promesa, más bien se encargo de cooptar a todos los Poderes y controlar las instituciones hasta socavar la democracia en el país.

Ortega no le cumplió el sueño a Bolívar

Daniel Ortega tampoco le cumplió el sueño al libertador Simón Bolívar, que junto al fallecido Hugo Chávez le prometió el 20 de julio de 2007, cuando los mandatarios de Nicaragua y Venezuela, respectivamente, colocaron la primera piedra de lo que sería la refinería llamada “El Supremo Sueño de Bolívar”.

La obra tendría un valor aproximado de 4 mil millones de dólares desembolsados por Venezuela, y a partir del 2011 debía tener la capacidad de producir 150 mil barriles de crudo al día, convirtiéndola en “la refinería más grande de Centroamérica”, según la catalogó el mismo Ortega.

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Sin embargo, el «supremo sueño de Bolívar» se vio truncado cuando para 2011 solo había logrado ejecutarse la primera fase del proyecto que era el Centro de Distribución y Almacenamiento de la refinería, pero terminó siendo utilizado por Albanisa, una empresa de la familia presidencial sancionada por Estados Unidos por supuestamente ser ocupada para lavar dinero.

Construcción de la primera fase del Supremo Sueño de Bolívar – El 19 Digital

Para aquel entonces, el gobierno prometió que la refinería empezaría a operar en 2017 y para el año 2020 ya estaría abasteciendo a más del 40% de la demanda de hidrocarburos de Centroamérica y un 65% de la demanda de diesel, pero solo para la segunda fase que sería el Complejo de Refinamiento, se necesitaba de una nueva inversión superior a otros 4 mil millones de dólares.

El proyecto se llevó a cabo en el pacífico de Nicaragua, exactamente en la costa de Miramar, municipio de Nagarote, departamento de León y actualmente cuenta con tres esferas cuya capacidad es de 3.1 millones de galones que permitirían abastecer mensualmente al 51 por ciento del mercado nacional.

El Supremo Sueño de Bolívar por ahora sigue en lo que es, un sueño, sin concretarse debido a la crisis venezolana que ha obligado a reducir la cooperación que ese país daba a Nicaragua.

El cuento chino del Canal Interoceánico

Un chino era el encargado de ejecutar la mega obra que hacía que Daniel Ortega llamara a Nicaragua como «la tierra prometida«. Se trataba de una conexión interoceánica de 278 kilómetros de longitud, y entre 230 y 520 metros de anchura, que sería llevada a cabo por la empresa china HKND Group, dirigida por el chino Wang Jin.

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Partir el país en dos estaba valorado en 50 mil millones de dólares y el gobierno la vendía como “la obra de ingeniería más grande de la historia en el mundo”. Entre sus beneficios, brindaría 50 mil empleos directos y 200 mil indirectos aproximadamente, además de la construcción de dos puertos, uno en el Pacífico en las costas de Brito, departamento de Rivas y el otro en el Atlántico, en la costa de Punta Gorda, Región Autónoma de la Costa Caribe Sur.

Para este 2021 ya deberían estar cruzando los buques porta contenedores de 40o mil toneladas por Nicaragua, de acuerdo a la promesa que hizo el gobierno cuando el ex vice presidente, general en retiro Omar Halleslevens puso la primera piedra para dar por inaugurada la construcción del Canal, el 22 de diciembre de 2014.

Omar Halleslevens, Wang Jin y otros funcionarios durante la inauguración de la construcción del Canal Interoceánico en Rivas – El 19 Digital

Sin embargo la construcción del Canal Interoceánico también despertó descontento en la sociedad nicaragüense, porque la concesión aprobada por la Asamblea Nacional controlada por Ortega el 13 de junio de 2013, era de 50 años para la empresa China de Wang Jin, con un plazo prorrogable de otros 50 años.

Pero además, el anuncio de la ruta canalera creó más descontento entre los campesinos que perderían sus tierras y reclamaban constantemente al Estado y exigían la derogación de la Ley 840, conocida como «la Ley del Canal Interoceánico«. Este descontento dio nacimiento al Movimiento Campesino cuya lucha principal es la derogación de esa ley, aunque a partir de la crisis política se han volcado a ser activamente opositores a Daniel Ortega e integran la Coalición Nacional.

A pesar de que el chino Wang Jin dijo durante la inauguración de la construcción del Canal en diciembre del 2014 que «esta tierra, junto con nuestro trabajo, va a dar paso a un país más fuerte, a un pueblo más fuerte», la obra no inició, y se retrasó para finales de 2016, pero justo en esas fechas Daniel Ortega estaba alcanzando su tercer mandato presidencial en unas elecciones cuestionadas, mientras que el Canal todavía no se iniciaba a construir.

Este 2021, Daniel Ortega buscaría su cuarto mandato presidencial y el Canal Interoceánico sigue sin empezar a construirse por lo que es una más de las promesas sin cumplir del caudillo sandinista.

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El satélite de Ortega

El satélite Nicasat 1 debía estar en órbita para el 2015, pero resultó ser otro cuento de chinos. El proyecto espacial costaría 254 millones de dólares que serían pagados en un periodo de 15 años a bancos chinos que estuviesen dispuestos a financiarlo, pero aparentemente nadie estuvo interesado.

La construcción del aparato que iba a llegar hasta el espacio iba a estar a cargo de la empresa La Gran Muralla China. En aquel entonces, el fallecido Orlando Castillo, ex director del Instituto de Telecomunicaciones y Correos TELCOR, aseguró que la compañía telefónica china Xinwei invertiría en sus primeros dos o tres años de operación al menos 2 mil millones de dólares en el proyecto, sin embargo hasta esta fecha no ha habido una actualización sobre el proyecto y tampoco se obtuvo más información acerca de los fondos mencionados por Castillo.

Orlando Castillo y Laureano Ortega con una maqueta del satélite Nicasat 1

El propósito del proyecto Nicasat-1 era la puesta en órbita de un satélite de fabricación china a unos 36 mil kilómetros sobre la superficie terrestre que ofrecería servicios de telecomunicaciones a quien estuviese interesado en comprarlos y abarcaba un radio desde México a Colombia.

El proyecto fue anunciado en junio de 2012 y en el evento asistió Laureano Ortega, hijo de la pareja gobernante y asesor presidencial pare temas económicos. En esa ocasión, Laureano Ortega anunció que Nicaragua estaba negociando la compra de un satélite de comunicaciones por 300 millones de dólares, pero jamás se volvió a saber sobre esas negociaciones.

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La hidroeléctrica Tumarín

Se suponía que la construcción de la hidroeléctrica debía iniciar en 2011 pero se fue postergando hasta ejecutar algunas obras menores a mediados de 2014. El proyecto iba a realizarse con capital de empresas brasileñas y sería desarrollada por la Central Hidroeléctrica de Nicaragua, cuyos principales socios eran las empresas brasileñas Electrobras y Queiroz Galvão.

El gobierno informó que el mega proyecto tendría un costo estimado de 1 mil 200 millones de dólares, estaría listo a finales del año 2018, y aportaría al país unos 253 megavatios de energía renovable. Según la Ley 695, Ley Especial para el desarrollo del proyecto hidroeléctrico Tumarín, esta obra reduciría el gasto de unos 100 millones de dólares anuales en la compra de petróleo para la generación de energía

Gráfica de la hidroeléctrica Tumarín. Así es como debió haber quedado la obra – El 19 digital

La hidroeléctrica Tumarín se ubicaría en el municipio de La Cruz de Río Grande, en la Costa Caribe Sur, exactamente en la cuenca del Río Grande de Matagalpa, y tendría un área de embalse estimado de 42 kilómetros cuadrados..

La vacuna contra el covid19

La otra gran promesa que ha hecho el gobierno de Ortega, es la de producir la vacuna contra el covid19 en la planta rusa Mechnikov. Esta promesa llegó de boca de la vicepresidenta Rosario Murillo quien dijo en una de sus diatribas de medio día que «el Instituto Latinoamericano de Biotecnología Mechnikov, ubicado en nuestro país tiene el personal calificado y la capacidad tecnológica para producir la vacuna contra el covid-19”.

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De hecho, el director del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, Roberto López había hecho la misma promesa el 19 de marzo del 2020 cuando visitó la planta Mechnikov junto a Marha Ayala, vicedirectora del Centro de Investigación de Biotecnología de Cuba.

Durante la visita de los funcionarios a la planta construida con capital ruso, se anunció el interés de Nicaragua por producir el medicamento cubano Interferón el cual «como ustedes saben el interferón es uno de los medicamentos que se está utilizando contra el covid19» mencionó López.

El Interferón estuvo siendo ocupado por el Ministerio de Salud para tratar a pacientes con síntomas de covid19, pero a medida que la pandemia fue avanzando el medicamento fue descartado por las mismas autoridades de salud y ahora que hay al menos cuatro vacunas diferentes para el covid19, a Rosario Murillo ya no se le escucha diciendo que la Planta Mechnikov podrá producirlas.

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