Estas son las cirugías plásticas más cotizadas en Nicaragua

El cirujano plástico Danilo Quintanilla comparte que entre las cirugías más frecuentes están las correcciones de orejas,  los implantes de senos, las cirugías de nariz y los cada vez más populares rellenos faciales

Las cirugías plásticas son procedimientos quirúrgicos que consisten en la corrección o reparación de la forma corporal mediante el trasplante de tejidos o el uso de implantes de material inerte para mejorar inconformidades congénitas. Dentro del campo de las cirugías plásticas se encuentran las de carácter reconstructivas y las estéticas.

El cirujano plástico, Danilo Quintanilla, destaca que las personas fuera del ramo médico tienen el concepto de que este tipo de procedimientos son para aquellas “de reales” o que “se operan naricitas”, dejando de lado un mundo más grande que es el de la cirugía reconstructiva.

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“Los accidentes, las malformaciones congénitas, los cánceres, la parte de la reconstrucción después de que el oncólogo te quita una parte de tu cuerpo porque estaba afectado y que queda un gran defecto. A nosotros nos toca. Ese mundo no se conoce” señala el especialista, quien también es fundador de Operación Sonrisa en Nicaragua y que destaca que las operaciones de niños con fisura de labios y paladar también entran dentro del campo de la cirugía reconstructiva.

La psicóloga, Lorna Norori, coincide en que la cirugía plástica como «una alternativa que me permite mantener y recuperar mi seguridad personal, es muy importante». “Cualquiera puede decir es que te quemaste la mano pero no es tan importante porque no te afecta ningún nervio, ningún órgano, pero es que yo no quiero ver mi mano de esta manera, yo necesito verla correctamente para sentirme segura de mi misma”. Contrario a lo que opina respecto a las cirugías estéticas, las cuales desde el punto de vista de seguridad personal considera «muy agresivas».

La cirugía plástica en Nicaragua

El debate sobre las cirugías estéticas ha estado siempre sobre la mesa, desde quienes consideran estos procedimientos como una alternativa para mejorar la autoestima y quienes por el contrario consideran que una falta de esta es lo que conlleva a tomar la decisión de practicarse una. En Nicaragua no existen estadísticas fiables respecto al nivel de incidencia que tienen las cirugías plásticas, pero ante el Ministerio de Salud (Minsa) están inscritos 87 cirujanos plásticos que tienen un título y están debidamente certificados como especialistas, de los cuales únicamente 67 están activos y solo 32 de ellos pertenecen a la Asociación de Cirugía Plástica y Reconstructiva de Nicaragua.

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Para el Dr. Quitanilla, miembro de la Asociación, es importante que las personas conozcan estos datos antes de acudir a realizarse una cirugía pues esta “está siendo invadida por gente que se llaman médicos esteticistas, que no son cirujanos plásticos, que se venden como tal, realizan procedimientos, a veces con malos resultados y desgraciadamente dan una imagen negativa de la profesión”.

Un cirujano plástico requiere de 4 años de cirugía general y 3 años de especialidad, “son 7 años para decir tengo mi título de cirujano plástico, y no porque haces un curso de 6 meses o 3 meses y tenes un certificado significa que vos tenes esta capacidad” e insiste en la importancia de conocer a profundidad la especialización del cirujano en quien se confiará.

Pilares para un buen procedimiento

El Dr. Quintanilla comparte que para garantizar los mejores resultados con los menores riesgos es importante contar con «una mesita de cuatro patas». La primera, sería contar con un buen hospital que tenga un quirófano adecuado que, aunque esto implica un incremento de costos, considera que “no se debe escatimar en un buen hospital por el beneficio y seguridad del paciente”.

La segunda, sería la selección de un buen anestesiólogo pues “la vida del paciente depende más del anestesiólogo que del cirujano en el acto quirúrgico”. La tercera, es investigar en manos de quién se pondrá la operación, aconseja no dejarse llevar por la fama o recomendación que otras personas han hecho del médico, o por el más barato, “sino del que realmente investigaste y que sabes que es el mejor profesional”.

“Uno primero debe tener garantía de que tiene sus títulos como especialista, acá uno tiene la página de la Asociación Nicaragüense de Cirugía Plástica y Reconstructiva donde por lo menos si vos ves la lista de los agremiados sabes que realmente es un cirujano plástico, entonces ya se tiene un punto de partida”.

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Y finalmente, la cuarta sería que el cirujano valore «la calidad de paciente que tiene enfrente». “La gente te llama o escribe consultando precios, pero primero debo valorarte, si sos joven eso no garantiza que sos sano, fumas, bebes, le das a la cocaína, sos hipertenso y no le haces caso, entonces decis este paciente yo lo descarto de entrada, que sea otro el que vaya a meterse a problemas, yo no te opero pero no porque no quiera, sino porque no se debe”.

Con estos cuatro pilares; un buen hospital, un buen anestesiólogo, un buen cirujano y un buen paciente, “por más que querrás que te salgan mal las cosas es bastante difícil, pero sí de las cuatro te falla una, tené la seguridad que va a ser un desastre”.

Las más buscadas

Aunque tradicionalmente las mujeres eran quienes más cirugías estéticas se practicaban, la población masculina ha tomado cada vez más auge en el tema. De igual forma, estas pasaron de ser buscadas por personas mayores de 40 años, a grupos cada vez más jóvenes debido a las nuevas tecnologías que ya no solo incluyen procedimientos quirúrgicos sino que también han surgido tratamientos que retardan el envejecimiento.

Quintanilla destaca que durante sus primeros años ejerciendo como cirujano plástico las intervenciones más buscadas eran las reducciones de mamas, las cirugías de párpados, la abdominoplastia y la liposucción. Actualmente, se han venido popularizando las reconstrucciones de mama después del cáncer, el levantamiento de seno después del embarazo, la rinoplastia, las correcciones de orejas y ahora también los tratamientos no quirúrgicos como el famoso botox para las arrugas y los rellenos faciales.

En cuanto a los costos, el experto asegura que hay diversos factores para determinarlos. Las inyecciones de botox o rellenos pueden rondar los US$800 y US$1 mil, estos deben estarse aplicando entre cada tres a cuatro meses. Los hilos tensores que duran de un año y medio a dos años, pueden costar U$800 hasta US$1,600. En el caso de las cirugías, rondan los US$4,500 “pero vas a tener 10-12 años de resultados permanentes” sostiene el experto.

¿Una decisión correcta?

El experto insiste en que “la cirugía estética no es solamente que vas a ir a mejorar una cuestión banal, realmente es mejorarte a vos tu calidad de vida, mejorar tu autoestima, darte seguridad para con vos y la gente que te rodea… a mi me da risa porque les opero cualquier lado y lo que les cambia es la cara porque andas feliz, esa sonrisa que vos logras de un paciente satisfecho es lo que yo valoro”.

Para el doctor, “hay mucha claridad y mucha madurez” ante el tema, y de manera personal señala que la primera pregunta que le realiza a sus pacientes no es «¿qué te queres operar?» sino más bien cuál es la motivación para hacerlo.

“Probablemente si me hubieras entrevistado hace 30 años, a la que viniera yo le ofrecía algo que operar, aunque no lo necesitara, sin embargo, con el transcurrir del tiempo y la experiencia te va dando esa madurez para decir ‘a esta no debe de operarse’ ‘este si le puedo ayudar’. Hay dos grandes grupos de pacientes, uno que viene por darle gusto a la mamá, por darle gusto a la hija, por darle gusto al novio, por darles gusto al marido; esa no es una candidata idónea para un procedimiento quirúrgico. Y otra que viene para mejorar la autoestima, los que yo llamo buenos pacientes”.

Norori considera que es necesario recibir atención psicológica al momento de decidir realizarse una cirugía plástica, “es muy importante tener de inicio este proceso que les permita con seguridad, con auto afirmación, desde su valoración personal adecuada, poder tomar la decisión de cuál es la cirugía que me quiero practicar, que necesito o que quiero practicarme”.

Para la especialista, la valoración adecuada de un profesional ayudaría a descartar cualquier decisión que esté impulsada por una baja valoración personal o por la influencia social. “Tienen que ir necesariamente a una valoración psicológica en términos de ubicar que es lo que te lleva a hacerlo ¿es la moda, es tu valoración personal, son los dos elementos? ¿qué tienes que trabajar primero para sentirte segura de que quieres hacer ese cambio en tu cuerpo? Eso debería ser una norma en la cirugía estética”.

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