A partir del próximo martes 21 de julio de 2026, la icónica terminal de buses interlocales ubicada frente a la confiscada Universidad Centroamericana (UCA) —hoy controlada por el régimen bajo el nombre de Universidad Nacional Casimiro Sotelo— dejará de funcionar en su punto habitual.
Esta parada, considerada uno de los epicentros de movilidad más concurridos de la capital, será reubicada de forma provisional a un kilómetro de distancia, en las inmediaciones de los semáforos de la Rotonda Rigoberto López Pérez. La medida obedece al avance de las obras de construcción del Tramo II de la llamada Pista Héroes y Mártires de la Insurrección, históricamente conocida como la Pista Juan Pablo II.
Cerca del cambio y no hay aviso
La decisión impacta de forma directa la rutina diaria de miles de estudiantes, trabajadores y comerciantes que viajan desde ciudades como Masaya, Granada, Carazo y León. Para estos usuarios, el traslado de la terminal representa no solo un cambio geográfico, sino también un inminente incremento en sus tiempos de viaje y mayores riesgos para su seguridad peatonal.
Hasta el momento, las autoridades de la Alcaldía de Managua han mantenido un absoluto silencio institucional sobre la logística de este traslado. Ha sido a través de las cooperativas de transporte intermunicipal que se filtró la información, obligando a los transportistas a elaborar de forma independiente circulares informativas para alertar a la población ante la total ausencia de campañas de comunicación oficiales.
Se prevé que, en la nueva ubicación provisional, cerca de la Rotonda Rigoberto López Pérez, se habiliten un total de nueve bahías destinadas al arribo y salida de las unidades de transporte. Sin embargo, la falta de infraestructura adecuada en la zona temporal genera serias dudas entre los usuarios, quienes temen tener que abordar las unidades a la intemperie en plena época lluviosa. Asimismo, este desplazamiento afecta de forma drástica al comercio informal y a los pequeños negocios que durante décadas han sobrevivido gracias al flujo masivo de pasajeros en los alrededores de la antigua UCA.
Pista con atrasos constantes
Esta reubicación se produce en un contexto de constantes retrasos y falta de transparencia en la ejecución del megaproyecto vial de la Pista Juan Pablo II. Aunque la dictadura prometió acelerar los trabajos de los Tramos II y III para este año 2026, la realidad de las obras refleja una cadena de promesas incumplidas. Por ejemplo, el Tramo IV de la misma pista sufrió severos retrasos, siendo postergado en múltiples ocasiones desde mediados de 2025, lo que evidencia la falta de planificación de la comuna capitalina.
Para este año, el Presupuesto General de la República asignó una partida de 1,189.5 millones de córdobas para la obra, un monto significativamente menor al del periodo anterior, lo que despierta dudas sobre si los trabajos podrán concluirse en los plazos previstos.
Para el nicaragüense de a pie, el inicio de las obras en el Tramo II —que comprende desde la antigua rotonda El Periodista hasta la zona de Metrocentro— significará un verdadero calvario de desvíos, embotellamientos y cortes prolongados de servicios básicos como la energía eléctrica, los cuales ya han comenzado a reportarse en los barrios aledaños.
Nicaragua Investiga



































