Por más de cuatro décadas el Frente Sandinista ha vendido a Daniel Ortega como un valiente «comandante» que enfrentó con las armas a la dictadura Somocista.
En el ámbito militar, el grado de Comandante, equivalente al rango de Mayor en los ejércitos de muchos países, sobre todo en la época actual, es uno de los escalafones más cruciales en la carrera de un oficial.
Este grado militar implica liderar a cientos de soldados y suboficiales, coordinando diferentes especialidades como infantería, artillería y logística bajo un mismo objetivo. Pero Ortega nunca dirió ni siquiera una escuadra.
El «combate» que le atribuyen
Ortega no fue considerado nunca un guerrillero. Sus labores en el FSLN estaban relacionadas a una cuadrilla especial de «recuperación», que se encargaba de ejecutar asaltos para conseguir dinero y armas para los enmontañados.
Su único combate, es el de San Fabián, ejecutado en Ocotal en octubre de 1977. Era una columna de 40 guerrilleros liderada por Germán Pomares. Ortega iba a su primera misión guerrillera, venían todos desde Honduras con el propósito de tomarse el cuartel de esa ciudad.
Un poblador de la zona vio avanzar a los guerrilleros sandinistas y se apuró en su vehículo a dar aviso a la Guardia Nacional.
Los padres de Daniel Ortega ¿terroristas bajo el régimen actual?
Los guerrilleros desesperados interceptan un jeep. Era una familia campesina de la zona, le disparan a dos de sus hijos, uno de 14 y otro de 16 años. Quieren el jeep para alcanzar al «soplón» antes de que los delate. Como las cosas se complican los sandinistas se acuartelan en la finca de la familia que está aterrorizada.
Al poco tiempo, llega una patrulla de la Guardia Nacional para verificar la información del hombre que había visto temprano a los guerrilleros. Estos abren fuego mientras los dos niños mueren desangrados en el fervor del combate.
Eran solo unos pocos guardias, así que todos mueren y los guerrilleros abandonan la finca y a sus dos víctimas menores de edad.
Ortega es un espectador temeroso en todos esos eventos.
«Daniel se agotaba rápidamente. Daniel es un hombre con poquísima capacidad física, cegato, sin ninguna habilidad para la montaña», dijo Dora María Téllez a la revista Magazine del diario La Prensa. Téllez era parte de la escuadra.
«Exactamente en la línea de fuego no estuvo», dijo a la misma publicación «El Indio Emilio», otro guerrillero que participó de esa operación.
Este guerrillero relató que Ortega se apartó del escuadrón y se fue a 300 varas de distancia a un puesto de mando para mantenerse seguro.
Al día siguiente llegan más guardias y se intensifica el combate.
Los guerrilleros no logran su cometido de tomarse el cuartel de Ocotal, pero dan de baja a varios guardias, aunque la dictadura somocista solo reconoció 5 muertos. Es la única operación guerrillera de Ortega, con cero tiros lanzados. Pero la «celebración» de ese evento se hace con bombos y platillos por el sandinismo.
Aunque Murillo no estuvo ni cerca de ahí, en El 19 Digital la mencionan como otra «heroína» más de ese combate. «LaGesta de San Fabián significó un cambio en la lucha guerrillera, acción liderada y dirigida por el Comandante Daniel Ortega Saavedra, actual Copresidente de la República, junto con la Copresidente Compañera Rosario Murillo», dice el medio sandinista.
Bayardo reveló la verdad
Pero la verdad salió a luz desde 1990 en una entrevista que Bayardo Arce, exguerrillero sandinista y parte de los 9 «comandantes de la revolución» contó a la periodista dominicana Peggy Cabral cómo es que adquirieron ese título.
«Cuando llegamos al poder éramos nueve muchachos, la gente nos decía «los muchachos», nosotros no utilizábamos ningún título, obviamente usábamos seudónimos, nombres falsos para proteger nuestra identidad y es hasta que estamos en el poder que sentimos nosotro o vimos la conveniencia de ponernos un título distintitivo, indicó Arce.
Según su relato, en la euforia del triunfo revolucionario cualquiera que hubiera dirigido pequeñas acciones en los barrios o comarcas se hacía llamar «comandante» y dicce que eso hacía que la persona tomara decisiones en nombre de todos y «a veces cometían atropellos».
«En esa situación como para poner el orden, entonces decidimos que había que tener un título distintitvo, nos reúnimos con los principales cuadros y se acordó que se nos diera el título de comandantes de la revolución a los nueve y a su vez le dimos nosotros el título de comandantes guerrilleros a 33», indicó el ahora purgado del sandinismo y preso en las cárceles de su ex amigo.
El relato es claro y da en la cara a Ortegaa, al sandinismo y a las historias fantasiosas que promueven cada octubre.
Mónica Baltodano también reconoció esto públicamente hace unos meses durante un conversatorio político.
«El nombre de Daniel Ortega no aparece en esta parte de la historia, hay que decirlo tuvo una juventud bien activa, formó parte de los grupos que actuaban más bien como comandos urbanos en los años sesenta, cae preso, es liberado en el 74 en ese gran golpe (…) y se queda fuera, Ortega nunca entró a Nicaragua», dijo.
Baltodano fue una de las últimas en abanadonar a Ortega, todavía estaba con él apoyándolo decididamente cuando Zoilamérica hizo la denuncia por abuso sexual. Esta la señaló de oportunismo político. Ahora está exiliada y desnacionalizada.
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