¿Por qué no hay un rebrote de casos de Covid-19 si aumentó la movilización?

El salubrista asegura que la situación del primer brote del virus en el país "les enseñó la lección a todos", y si antes de ese primer brote pocos parecían creer en el impacto de la pandemia que los médicos alertaban, ahora muchos parecen estar conscientes de los riesgos.

Los expertos de la salud habían previsto que tras las diversas actividades de concentración masiva impulsadas por las autoridades nicaragüenses y la ausencia de un protocolo oficial de prevención ante la pandemia del COVID-19, la expansión del virus por el país sería catastrófica durante estos últimos meses. Pero después de todos los llamados de alerta, los casos en realidad han disminuido.

¿Cuál sería el escenario ante un posible rebrote de COVID19 en Nicaragua?

A diferencia de las previsiones otorgadas por los especialistas, los casos de COVID-19 formalmente registrados han caído y la movilización de la población es cada vez mayor. Sin embargo, esta baja en los casos no otorga confianza alguna, ya que el virus continúa presente en Nicaragua, según el propio Ministerio de Salud (Minsa) que semanalmente continúa actualizando sus cifras. Lo que eleva las dudas sobre la situación sanitaria del país, pues si cada semana continúan presentándose nuevos casos de contagios por COVID-19 ¿por qué aún no se presenta un repunte en los registros?

Las cifras del Ministerio de Salud registran un total de 4,629 casos de COVID-19 desde el brote de la pandemia en Nicaragua | NI

El experto en salud pública, Dr. Carlos Hernández, destaca que no existe una explicación plena ante la ausencia del esperado rebrote pues «evidentemente es multifactorial». Un posible factor sería el hecho de que la población nicaragüense es mayoritariamente joven y estos suelen presentar síntomas más leves o son incluso asintomáticos, «y los casos que son visibles son los graves, los que llegan a unidades de salud y de alguna manera son captados por el Minsa o por el Observatorio Ciudadano».

Mayores cuidados

El salubrista asegura que la situación del primer brote del virus en el país «les enseñó la lección a todos», y si antes de ese primer brote pocos parecían creer en el impacto de la pandemia que los médicos alertaban, ahora muchos parecen estar conscientes de los riesgos.

Las personas de la tercera edad están protegiéndose más, «salen menos a la calle, saben que son más vulnerables y por lo tanto hemos visto que se protegen más que antes» asegura el doctor. De igual forma lo hacen las personas que tienen enfermedades crónicas.

El independiente Observatorio Ciudadano reporta un acumulado de 11,251 casos de COVID-19 en Nicaragua desde la llegada del virus | NI

Otro factor de gran importancia es que aunque hayan aumentado los niveles de movilización, las personas están usando más mascarillas. «La mayor parte de la gente va con algún tipo de mascarilla, a veces incluso no adecuadas, pero la llevan» destaca el Dr.

Aparición de casos de covid-19 en zonas devastadas por IOTA es «inminente», asegura la OPS

El experto en salud pública también enfatiza que los medios de trabajo, y espacios públicos como las iglesias, han aprendido tras la situación presentada durante el primer brote de coronavirus en el país y han decidido establecer mejores protocolos, lo que influye directamente en la propagación del mismo.

Pero, aunque en general el aumento de casos que se esperaba para estas fechas haya sido contenido por el mayor nivel de autoprotección de las personas, la situación de riesgo aún no desaparece, y es necesario tomar en cuenta que existe la probabilidad de un alto número de subregistros correspondiente a todas aquellas personas con casos leves de COVID-19 que están siendo atendidas desde sus domicilios y por tanto no logran ingresar en las estadísticas.

Crecen los riesgos

El especialista de la salud advierte que tras el paso de los huracanes Iota y Eta la situación epidemiológica se vuelve aún más complicada, pues las fuertes lluvias e inundaciones han dejado diversos criaderos de mosquitos y el país puede enfrentar un estado de sindemia —es decir, la presencia de varias epidemias a la vez—.

La malaria y el dengue, que son las enfermedades más recurrentes en las zonas afectadas de forma directa por los huracanes, traen consigo implicaciones de coagulación y problemas de la sangre, y uno de los problemas del COVID-19 es la hipercoagulación, por lo que el Dr. Hernández alerta que la combinación de ambos cuadros representaría un alto riesgo.

Asegura que durante las próximas dos semanas es posible que se presente «una explosión de epidemias bastante graves», y llama a que se implementen controles epidemiológicos y acciones preventivas para reducir los riesgos.

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