«Fue un día gris. Nunca vi algo como esto»: Así impactó Iota en la isla San Andrés y Providencia

Providencia sufrió una destrucción de casi el 98% o 99% según estimaciones oficiales.

Tragedia y devastación, son las palabras que Ali Waked, habitante de la isla de San Andrés, Colombia, utiliza para describir las largas horas durante el paso del huracán Iota, el cual dejó significativos daños en diferentes puntos de la región.

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“Yo llevo 20 años viviendo en San Andrés y hemos pasado por inundaciones, lluvias y temblores, pero yo estoy muy seguro en decir que en 20 años yo nunca vi algo como esto, la intensidad de los vientos era grande” recuerda Ali en entrevista con Nicaragua Investiga.

El huracán Iota tocó la isla de San Andrés durante la madrugada del domingo, y aproximadamente a las 5 o 6 de la mañana la señal colapsó. Ali comparte que los fuertes vientos duraron aproximadamente doce horas, y mientras tanto estuvo de forma permanente intentando informar lo que sucedía, “fue una lucha porque podía demorar hasta 5 o 10 minutos” el envío de mensajes “¡hasta ese punto estaba de mala la señal!”.

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Las torrenciales lluvias duraron hasta aproximadamente las 4 de la tarde, cuando inicio a disminuir la intensidad. Para entonces las vías principales de la isla quedaron completamente colapsadas por lo que los bomberos debieron esperar cinco o seis horas para poder empezar a asistir a las poblaciones vulnerables.

Destaca como a través de Facebook podía presenciar a sus amigos y otras personas solicitando ayuda con mensajes como “se me cayó el techo encima” o “me estoy inundando”. Sin embargo, destaca que las mayores afectaciones estuvieron en la vecina isla de Providencia.

Una devastación casi total

En el caso de Providencia, Ali destaca que ya todos estaban conscientes de que la situación iba a ser más severa que en San Andrés pues el ojo del huracán pasaría a menos de 10 kilómetros de la isla. Comparte que aproximadamente a las 4 de la mañana la señal de Providencia colapsó por completo, no solo por teléfono sino también radial, por lo que no tuvieron información de lo que sucedía durante el paso de Iota. Por más de 24 horas la isla permaneció incomunicada, y hasta uno o dos días después supieron lo que sucedió.

«Sn muchas las familias que duermen sin techo, muchas familias que tiene que enfrentar el frío, muchas familias que enfrentan la incertidumbre porque no saben si la ayuda gubernamental va a llegar o no» comparte el colombiano | Foto: Cortesía.

Providencia sufrió una destrucción de casi el 98% o 99% según estimaciones oficiales, y hasta ahora se contabilizan 2 víctimas mortales. Ali señala que la mayor parte de la asistencia humanitaria ha sido enfocada en Providencia, ya lo que sucedió en San Andrés “es mínimo comparado a lo que se observa ahí”.

Y agrega que “lo más curioso es que en el caso de Providencia, que es una isla pequeña, el único hospital de toda la isla quedó inservible, entonces estos hombres quedan heridos y no tienen ningún lugar a dónde ir, el gobierno tiene planeado en los próximos días establecer un hospital de campaña. Hay escasez de medicamentos y la ayuda humanitaria debe ser urgente”.

Un “día gris”

Para Ali el pasado lunes “va a ser una fecha gris, yo creo que no existe otra palabra”. Sostiene que esta fecha será recordada de forma triste y mantiene “buena fe” de que las autoridades van a aprovechar la moraleja de esta situación, que aunque las islas colombianas siempre estarán expuestas a este tipo de fenómenos naturales “deben desarrollar protocolos mucho más prudentes y sobre todo que la reconstrucción tenga en cuenta que esta no es la primera ni la última vez que esto va a pasar, la ingeniería que se implemente para volver a reconstruir la isla debe ser en el mayor grado posible resistente a esta clase de fenómenos”.

Hasta la fecha señala que continúa observando publicaciones en su cuenta de Facebook de personas desaparecidas, “familias desesperadas pidiendo la asistencia, pidiendo si sus familiares están en un buen estado”.

Asistencia humanitaria

Los daños en la isla son gigantes por lo que la asistencia humanitaria debe ser urgente, y aunque Ali agradece la ayuda gubernamental, espera que esta no se trate de “una fiebre de media hora”, es decir que por el hecho de que ahora están en todos los noticieros, ahora les estén ayudando y luego de una semana todo vuelva a como estaba y regresen al sector olvidado en el que considera siempre han estado.

Colombia es un país donde la centralización política es grande, por lo que todo se maneja desde el centro y la palabra que vale y que cuenta es la del presidente, señala Ali. Lo que “crea un efecto de periferia, donde los sectores más vulnerables de la sociedad quedan excluidos del control político y no tienen la facultad de administrar sus propios problemas como debería ser”.

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Y aunque aclara que no es que culpa la actual administración, considera que el olvido al que está sometido San Andrés y las regiones más vulnerables del país “ha sido una tendencia histórica, no es algo nuevo”. Pero de igual forma destacando que la respuesta del gobierno local y nacional fue negligente debido a su acción tardía de evacuación.

A pesar de todo, destaca la solidaridad social que ha venido a presentarse durante estos momentos difíciles, el apoyo gubernamental, de la empresa privada, y comunitaria ha sido notoria. Asegura que, en tantos años de vivir en la isla nunca había visto algo similar, “todos estamos preocupados de forma colectiva, todos estamos dispuestos, hemos salido a las calles a recoger escombros, a ayudar a nuestros hermanos, a ofrecer una vivienda al que lo necesite, a ofrecer un manto al que no tiene con qué cobijarse, es un sentimiento muy lindo que toda la comunidad esté unida en estos momentos de tragedia”.

Para Ali el hecho de que tanta gente estuvo preocupada por su situación dice bastante y les demuestra que “hay mucha gente que está preocupada por la causa de San Andrés, y que a pesar del olvido institucional que padecemos mucha gente lo reconoce y está dispuesta a ayudar a nuestra causa”. Y afirma que una de las pocas cosas positivas que ha podido rescatar de lo ocurrido es la esperanza al futuro que surge tras observar como hay tanta gente que le tiene cariño a la comunidad y a la isla.

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