El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo decidió ir hasta las últimas consecuencias en su relación con Estados Unidos y negó el placet a la nuneva embajadora nominada para operar en Nicaragua Natasha Franceschi.
La denuncia la hizo hoy durante su comparecencia en la Reunión Especial de Ministros y Cancilleres del Organización de Estados Americanos OEA el Subsecretario de Estados de Estados Unidos Christopher Landau.
«Murillo y Ortega permanentemente ha cerrado la puerta al diálogo abierto, simplemente ayer cerraron la puerta a nuestra emabajadora desmostrando su falta de disposicicón de mostrar un compromiso diplomático legítimo», indicó.
La OEA aprobó de manera unánime una resolución que exige al régimen sandinista restablecer las libertades públicas en el país, revertir las reformas constitucionales y devolver los bienes confiscados a lo largo de los últimos ocho años.
«Al aprobar por concenso esta resolución se demuestra nuestra deterinación de decirle a esa dictadura que todos nosotros vamos a seguir aplicando presión hasta que veamos cambio», dijo Landau.
Un discurso incómodo
Durante su audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, Natasha Franceschi desplegó un discurso frontal que anticipa el retorno a una política de «línea dura», inédita desde los años de mayor tirantez entre ambos países.
Franceschi calificó la situación política de Nicaragua como una crisis insostenible y no escatimó en adjetivos para referirse a la cúpula del poder en Managua.
«El statu quo en Nicaragua es intolerable para su pueblo, sus vecinos y para los Estados Unidos… He trabajado en las cuestiones que definen mi nominación: cómo llevar a los autoritarios a la mesa de negociación y trabajar con gobiernos comprometidos con la paz y la estabilidad para encontrar una salida a regímenes brutales y dar voz a la voluntad de las personas que sufren bajo la tiranía», aseveró la nominada.
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