El día que los sandinistas lanzaron morteros contra la embajada de EEUU

Los sandinistas estaban enfurecidos con el embajador Callahan y, guiados por Gustavo Porras marcharon con piedras, palos y morteros hacia la sede diplomática.

Conforme pasa el tiempo, los continuos ataques verbales y acusaciones del gobierno de Daniel Ortega a Estados Unidos se han incrementado, y el 11 de octubre la cancillería sandinista insultó directamente al embajador Kevin Sullivan y lo acusó de injerencista.

“Absténgase, señor Sullivan, de seguir violentando nuestra concordia nacional, y renuncie a querer imponer su vulgar, rastrera, aberrante, insolente, innoble, abominable y decadente política yanqui, que declaramos, una vez más, nada grata para los nicaragüenses”, decía una nota “diplomática”.

En mayo pasado el propio Daniel Ortega, flanqueado por los jefes del Ejército y de la Policía, había arremetido también contra Sullivan en un acto público. “El embajador yanqui ahí anda de arriba para abajo vendiendo sus candidatos, como que él fuera nicaragüense”, manifestó el líder sandinista, y pocas semanas después inició una nueva ola de arrestos que llevó a decenas de opositores a la cárcel, incluyendo a 7 aspirantes presidenciales.

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Enfurecidos con el embajador Callahan

Pero hace doce años los sandinistas no se quedaron en palabras y pasaron a acciones, atreviéndose incluso a lanzar morteros artesanales contra la sede diplomática norteamericana.

Ocurrió el 29 de octubre del 2009. Los militantes del gobernante FSLN marcharon hacia la moderna e imponente embajada, ubicada en el sector de Las Piedrecitas. Pedían la expulsión del embajador Robert Callahan y vociferaban aguerridos eslóganes «antiyanquis”.

Los sandinistas -y el gobierno- estaban enfurecidos porque durante una reunión con la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), Callahan había reprochado una sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que permitía a Ortega presentarse nuevamente como candidato a la Presidencia en las elecciones del 2011.

Foto tomada de redes sociales

Porras al frente

El diario La Prensa informó que “las turbas orteguistas” iban “armadas de piedras, palos, morteros y huevos”, exigiendo que el diplomático abandonara Nicaragua y que el gobierno lo declarara “non grato”.

La marcha era guiada por el diputado y dirigente sindical Gustavo Porras, actualmente sancionado por Estados Unidos, Europa y Canadá por graves violaciones a los derechos humanos.

“Callahan, o te callas o te callamos; o te salís o te sacamos, hijueputa”, gritaban los sandinistas, según el reporte de La Prensa.

Los leales a Ortega llegaron antes del mediodía y se retiraron pasadas las 4:00 de la tarde. “Durante esas cinco horas, los simpatizantes orteguistas destruyeron con piedras y palos las luminarias exteriores, las cámaras de seguridad y un rótulo con el escudo del gobierno estadounidense ubicado en la entrada del consulado de la sede”, indica el reporte.

Los sandinistas también lanzaron morteros artesanales que cayeron en el patio delantero de la embajada y tiraron huevos a la fachada. Los medios de comunicación informaron que en el lugar había decenas de policías antimotines, pero que no detuvieron a las “turbas”.

El primer ataque que recibió ese día la embajada fue protagonizada por grupos de estudiantes universitarios, afines al FSLN, quienes llegaron en buses de la cooperativa Parrales Vallejos.

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Magistrado Rosales «aguerrido»

Una de las fichas de Ortega en la Corte Suprema de Justicia, el magistrado Francisco Rosales, también declaró “non grato” e “injerencista” a Callahan.

“Si nuestro pueblo le ha dicho que es non grato, es porque lo es y no tiene porqué venir a dar recetas”, dijo en respaldo a la marcha.

En declaraciones recogidas por El Nuevo Diario, Rosales incluso se mostró más “aguerrido” que sus compañeros de partido, al punto que juró que estaban dispuestos a «defender» con las armas la soberanía nacional. “Que no nos vengan con cuentos porque la soberanía la vamos a defender como la defendió Sandino. La soberanía y la autodeterminación de los pueblos no se discuten, se defienden y se defienden con las armas en la mano”, dijo Rosales, fallecido el 28 de mayo del 2021.

El supuesto plan contra la embajadora Dogu

En abril del 2019 la exembajadora estadounidense Laura Dogu confirmó que durante las protestas antigubernamentales del año anterior en Nicaragua había sido “objeto de un plan de asesinato”. El plan incluía a otras personalidades nicaragüenses, como el obispo católico Silvio Báez, un férreo crítico de la forma en que Ortega y su esposa Rosario Murillo ejercen el poder.

La embajadora no dio mayores detalles del supuesto plan.

¿Yankee, remember sandino?

Durante marchas oficialistas en el 2018 y el 2019, los militantes del FSLN llegaron a exhibir pancartas con la leyenda: «Yankee, remember Sandino», quien entre finales de la década del veinte e inicios del treinta del siglo pasado dirigió una guerra de guerrillas contra los marines estadounidenses.

En esas marchas los sandinistas no se atrevieron a dirigirse hacia la sede de EEUU. Ahora las relaciones entre ambos países se han deteriorado más y el gobierno de Ortega se dirige a lo que podría ser un desconocimiento internacional  y un futuro incierto.

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