El panorama económico global se ha complicado y Nicaragua es el país de América Latina que corre el mayor riesgo de sufrir las consecuencias en su comercio.
Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que el aumento en los precios del petróleo, provocado por las tensiones políticas y comerciales en el Medio Oriente, golpeará con fuerza las finanzas nicaragüenses.
¿Cómo afecta a Nicaragua?
A finales de febrero de 2026, las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán provocaron problemas en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por donde pasa la cuarta parte del petróleo del mundo. Aunque Nicaragua no le vende ni le compra directamente a esta región, el conflicto hizo que el precio del crudo se disparara a nivel internacional.
Como Nicaragua compra afuera casi todo el combustible y los fertilizantes que consume, cualquier aumento del petróleo se traduce de inmediato en más dinero que sale del país.
Las cifras del impacto económico
La CEPAL analiza la situación mediante la balanza comercial, que es básicamente la diferencia entre el dinero que entra al país por lo que vendemos al extranjero (exportaciones) y el que sale por lo que compramos (importaciones).
El organismo plantea dos escenarios preocupantes. En primer lugar, uno con base al Petróleo a 86 dólares el barril. Con este precio (un 25% más alto que el promedio del año pasado), la balanza comercial de Nicaragua caerá 1.69 puntos porcentuales de su Producto Interno Bruto (PIB). Esta es la peor caída estimada para toda la región latinoamericana.
El segundo escenario es aún más crítico. Con el Petróleo a 115 dólares el barril. Si la crisis se agrava y el crudo sube un 67% respecto al año anterior, el golpe económico para el bloque centroamericano será aún más severo, profundizando el déficit de recursos.
¿Qué significa la caída en el PIB?
El PIB es la riqueza total que produce el país en un año. Que se pierda más de un 1.5% de este indicador solo en transferencias para pagar combustibles caros significa menos dinero disponible para inversión pública, empleo y desarrollo local.
El problema no se queda solo en las gasolineras; el encarecimiento del petróleo genera un efecto en cadena en dos sectores vitales, ya que, al subir el petróleo, también aumentan los costos de los fletes de transporte y el precio de los fertilizantes necesarios para la agricultura. Según estimaciones de la FAO, el aumento real en la comida se sentirá con fuerza entre los próximos 6 y 12 meses, prolongando la presión económica.
El otro impacto es en las finanzas del Estado. A diferencia de los países que producen y venden petróleo (quienes reciben más dinero cuando el precio sube), a Nicaragua esta crisis solo le genera más gastos. El país cuenta con un margen de maniobra fiscal muy reducido para aplicar subsidios que congelen los precios sin descuidar otras necesidades del presupuesto nacional.
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