El panorama del turismo en Centroamérica cerró 2025 de forma muy desigual. Mientras algunos países celebran niveles récords de conectividad y captación de visitantes, Nicaragua se ha consolidado en la última posición del istmo en cuanto a flujo de visitantes internacionales, evidenciando un profundo rezago frente a sus vecinos inmediatos y una notable dificultad para recuperar el terreno perdido en los mercados internacionales de alto valor.
El nuevo mapa del turismo regional
De acuerdo con los datos oficiales de la Secretaría de Integración Turística Centroamericana (SITCA) y de la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica (CATA), la región experimentó una fuerte movilización durante el período de 2025.
El Salvador lideró el istmo con un histórico flujo de 4.1 millones de visitantes, seguido por Guatemala con 3.3 millones y Honduras con 3.02 millones. En contraste, Nicaragua apenas logró registrar 1.2 millones de visitantes internacionales, una cifra que la sitúa muy por detrás de destinos que en el pasado compartían cuotas de mercado similares, e incluso por debajo de Belice, que con 1.5 millones superó el volumen de ingresos de turistas de nuestro país.
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Lejos de entrar al top 3
Al profundizar en las asimetrías del istmo, el análisis porcentual revela la verdadera dimensión del estancamiento nicaragüense. El flujo de visitantes en Nicaragua es un 20% menor en comparación con el de Belice (su perseguidor más inmediato en la tabla), lo que demuestra que incluso, frente a las economías tradicionalmente más pequeñas de la región existe una clara desventaja en la captación de viajeros.
Sin embargo, la brecha se vuelve abismal al contrastar los datos con el líder regional: el volumen de turistas que ingresó a territorio nicaragüense representa apenas el 29.2% de lo recibido por El Salvador. En términos netos, esto significa que el flujo turístico de Nicaragua es un 70.7% menor que el del mercado salvadoreño, una distancia estadística que evidencia cómo la competitividad del país se ha descolgado por completo de la vanguardia turística de Centroamérica.
2018: el punto sin retorno
Esta realidad actual contrasta drásticamente con el escenario previo a la crisis sociopolítica y económica de abril de 2018. Según los registros históricos de las bases estadísticas de la SITCA, el año 2017 marcó el punto cumbre para la industria del país, alcanzando un récord de 1.78 millones de visitantes internacionales. En aquel entonces, Nicaragua no ocupaba el sótano de la región; por el contrario, se posicionaba sólidamente en el quinto lugar del istmo, superando con holgura a Honduras (1.5 millones) y a Belice (1.4 millones), e interactuando en una competencia muy cercana con Guatemala y El Salvador.
La crisis sociopolítica de 2018 y la respuesta represiva y desmedida del régimen, supuso un desplome estructural del que la nación no ha logrado recuperarse.
En 2018, antes de la crisis, Nicaragua registró una cifra récord de 1.7 millones de turistas y todo apuntaba a que el crecimiento seguía. Hoy, 8 años después, no se ha podido ni siquiera volver a ese número, mucho menos se ha podido superar, al estar en 1.2 millones.
El caso de El Salvador es impresionante, en 2018 este país tenía un registro de 2.2 millones y ocho años después prácticamente se ha duplicado al estar ahora en 4.1 millones.
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