Este 2026 marca el 15 aniversario de Nicaragua Diseña, la pasarela anual de moda dirigida por Camila Ortega Murillo, hija de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Lo que nació bajo el discurso oficial de «apoyar el talento joven emergente», cumple década y media operando como una de las muestras más evidentes de nepotismo, financiada de forma ininterrumpida con el dinero de los contribuyentes nicaragüenses.
A pesar de ser un evento privado manejado por un miembro de la familia en el poder, Nicaragua Diseña se sostiene gracias a un engranaje estatal que incluye al INTUR, la Cinemateca Nacional y varias municipalidades. Sin embargo, la constante a lo largo de estos 15 años ha sido una sola: la absoluta falta de transparencia y la opacidad total en la rendición de cuentas.
El cálculo del derroche
Ninguna de las instituciones involucradas desglosa en el Presupuesto General de la República el monto específico asignado a este evento de tres días. Camila Ortega ha admitido públicamente recibir el «respaldo» económico del Instituto de Turismo, pero evaden sistemáticamente transparentar los gastos de boletos aéreos de diseñadores extranjeros, el hospedaje en hoteles de lujo de delegaciones internacionales, viáticos, banquetes y los costosos montajes de escenografías y luces de calidad de exportación.
Ante el bloqueo de información pública y la negativa del INTUR de rendir cuentas sobre las transferencias a este evento, especialistas en producción y fuentes vinculadas a la industria de eventos corporativos bajo condición de anonimato, señalan que un montaje de la magnitud de Nicaragua Diseña —que incluye el traslado anual de delegaciones de Europa y América Latina, viáticos, hospedaje en hoteles de lujo, pautas publicitarias masivas y tecnología de iluminación de exportación— oscila de forma conservadora entre los $150,000 y $250,000 dólares por edición.
Bajo esta proyección basada en costos reales de mercado, a lo largo de sus 15 años de existencia, el evento habría absorbido de manera acumulada entre $2.2 millones y $3.7 millones de dólares en fondos públicos.
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Antes no tenían para eventos de este tipo
La historia de Camila Ortega en el mundo de la moda no comenzó con la chequera del Estado. Antes de que el Frente Sandinista retomara el poder en 2007 bajo el liderazgo de su padre, la menor de los Ortega Murillo ya mostraba aspiraciones en este rubro. En sus años de juventud, fue un rostro recurrente en las secciones de entretenimiento y suplementos juveniles de medios de comunicación independientes como el diario La Prensa y El Nuevo Diario, para los cuales posó como modelo en múltiples ocasiones.
No obstante, en esa época en la que la familia Ortega-Murillo no controlaba el aparato público ni las finanzas del país, las pasarelas y el modelaje de Camila Ortega eran actividades estrictamente personales. Sus padres nunca patrocinaron eventos ni movilizaron fondos públicos para financiarle pasarelas.
Todo cambió tras el retorno de Daniel Ortega a la presidencia. A partir de 2011, la estructura de INTUR y los recursos de la nación se alinearon para crear y sostener una plataforma a la medida de la hija de la pareja gobernante, transformando un pasatiempo personal en un compromiso financiero obligatorio para el bolsillo de todos los nicaragüenses.
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