El Pentágono ha desplegado durante meses activos navales y fuerzas en el Caribe para tener listas diversas opciones de acción militar contra Cuba, a la espera de una decisión final del presidente Donald Trump.
Según un reporte de Politico, fechado este miércoles, esta preparación incluye una de las mayores concentraciones navales estadounidenses en la región fuera de Oriente Medio. Entre los activos clave se encuentran el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, destructores y cruceros equipados con misiles guiados, drones de vigilancia y aeronaves que han sobrevolado la isla de forma recurrente. Además, el buque anfibio USS Kearsarge, con capacidad para transportar unos 2.500 infantes de marina, se mantiene en posición para posibles despliegues.
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Estas medidas permitirían a Estados Unidos actuar con rapidez, ya sea mediante operaciones quirúrgicas de precisión, la captura de altos dirigentes del gobierno cubano —similar a lo ocurrido con Nicolás Maduro— o acciones de mayor escala. Hasta el momento, no existe una decisión ejecutiva de lanzar una operación, pero el Pentágono busca dar al presidente la máxima flexibilidad.
El secretario de Estado, Marco Rubio, describió la situación de Cuba como “en serios problemas” y advirtió que un Estado fallido a solo 145 kilómetros de las costas estadounidenses representa una amenaza directa para la seguridad nacional.
La información de Politico destaca que, tras el fracaso de la presión económica y diplomática para provocar un cambio de régimen, la vía militar ha ganado terreno como opción dentro de la administración Trump.
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