La izquierdista y premio Nobel de la Paz guatemalteca, Rigoberta Menchú, denunció en una entrevista con AFP que el presidente estadounidense, Donald Trump, quiere convertir a Cuba en su «finca», pero aseguró que por ahora el pueblo cubano «sigue bien parado».
Sobreviviente de la masacre de su familia durante la guerra civil en Guatemala, la activista indígena de 67 años critica que en América Latina las ideologías se sobrepongan a las demandas sociales y defiende el papel de la ONU para resolver los grandes conflictos.
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Menchú, galardonada en 1992 y quien se recupera de una grave enfermedad, viajó desde México -donde vive y es profesora de derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)- para participar en el lanzamiento de la Feria del Libro de Guatemala, que le rendirá homenaje en julio.
Pregunta: ¿Cuál es su visión de los grandes conflictos que enfrenta el mundo?
Respuesta: Estaban anunciados hace como ocho o nueve años, que empezamos a ver cómo se ponía la inteligencia artificial al servicio de la guerra.
Lo que están haciendo en Irán abre una puerta tan increíble que no sabemos cuántas víctimas tendrá en el mundo entero. Las decisiones no son solo de Trump (…), sino de sectores muy poderosos, los dueños de la guerra y del capital.
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Las víctimas (de los grandes conflictos) son seres humanos, pero también la naturaleza, la madre tierra.
P: ¿Cómo puede la ONU recuperar su papel en la mediación y resolución de conflictos?
R: No veo otra instancia que sustituya a la ONU. Si se crea otro (organismo) sería entre los mismos y sería juez y parte. Por más que la ONU tenga vacíos, defectos, no mande o haya perdido espacio (…), es lo único que tenemos.
La vía (para resolver los conflictos) es el multilateralismo, que tiene que ser muy valiente porque de lo contrario se va a plegar al que manda más.
P: ¿A qué atribuye que en Latinoamérica estén ganando espacio gobiernos de derecha o de extrema derecha?
R: Como se pensó que el hambre y la dignidad humana se resolvían con ideología, el gran perdedor aquí siempre es el mismo, la gran cantidad de población que no incide en nada.
El caso de Bolivia es exactamente (ejemplo de) lo que ha habido en el continente: intervención, golpes de Estado, impunidad, injerencia.
(La tensión entre) derecha e izquierda es un padecimiento que quedó de la Guerra Fría y que se sigue usando porque da resultados.
P: A propósito de Bolivia, ¿qué opina de las denuncias del gobierno sobre narcoterrorismo en las protestas?
R: Es la cantaleta que sustituyó al llamado comunismo en el pasado. Cuánta gente mataron porque decían que eran comunistas, cuánta norma aplastaron porque decían que eran comunistas. Actualmente el llamado terrorismo es la cortina de humo.
P: ¿Cómo ve la presión de Estados Unidos contra Cuba?
R: Si Trump hubiera hablado en serio desde un principio, ¡ay Dios!, Cuba sería ya la finca de Trump. Porque a él le gustaría tener una finca maravillosa como Cuba, que es extraordinariamente hermosa. Esta isla es bellísima, codiciada.
No tengo una receta, pero sé que el pueblo cubano ya lleva casi 70 años resistiendo una invasión y sigue allí bien parado.
AFP



































