El Banco Central de Nicaragua (BCN) admitió que el choque petrolero provocado por los conflictos en Oriente Medio ya impacta la economía nacional. Para evitar un estallido en las tarifas de los combustibles y el transporte, la entidad confirmó que está recurriendo a las arcas y ahorros del Estado para sostener el congelamiento de precios.
En entrevista con el medio estatal ruso Sputnik, el presidente del BCN, Ovidio Reyes, reconoció que el alza del crudo genera presiones reales en la cadena de producción interna.
“Esto ha tenido una consecuencia de impacto en los costos de producción que se está dejando sentir, no solamente en el precio del combustible, sino de algunos materiales importantes”, declaró el funcionario.
Para contener el golpe, Reyes confirmó el uso de fondos públicos acumulados: “Hemos acudido a estas economías que hemos generado para poder mantenerlo [el precio] estable en nuestro país. Es decir, hemos sacado de nuestra propia fortaleza para confrontarlo”.
Impacto en la comida y riesgo fiscal
Pese al discurso de estabilidad y al subsidio en las gasolineras, las declaraciones de Reyes confirman que el costo de la crisis ya se trasladó a los hogares. El aumento en los fletes de carga y costos de producción que admite la autoridad monetaria continúa encareciendo el traslado de mercancías y los alimentos de la canasta básica.
En los primeros cinco meses de 2026, la canasta básica subió C$ 551.22, pasando de C$ 20,821.68 en diciembre a C$ 21,372.90 en mayo.
Por otro lado, analistas económicos han advertido que gastar ahorros públicos en subsidiar consumo corriente —como la gasolina— agota el margen de maniobra de las finanzas del país a mediano plazo.
Nicas se endeudan en los bancos para consumir y no logran ahorrar
Retórica «multilateral» frente a la realidad del dólar
Reyes también aprovechó la entrevista para promover el abandono del dólar y el uso de monedas locales en el comercio internacional, alineándose a la agenda del bloque BRICS.
Sin embargo, los propios datos del BCN desmontan ese discurso: la economía nicaragüense sigue dependiendo fundamentalmente de los dólares que ingresan al país, impulsados de forma masiva por las remesas familiares procedentes de Estados Unidos y el comercio bajo el tratado DR-CAFTA.
Según los informes oficiales de remesas del propio Banco Central de Nicaragua (BCN), Estados Unidos representa el 83.8% del total de las remesas que ingresan al país. Solamente en el primer trimestre de 2025, el flujo procedente de suelo estadounidense sumó 1,208 millones de dólares.
En 2025, el ingreso total de remesas a Nicaragua alcanzó una cifra récord que rondó los 6,167 millones de dólares, siendo 5,168 millones de estos dólares provenientes de Estados Unidos.
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