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Ozempic en Nicaragua: La medicina para la diabetes que se volvió lujo de influencers

Ozempic es el medicamento más usado para el control de la diabetes y en Nicaragua sus precios son exhorbitantes.

La diabetes se mantiene como una de las epidemias silenciosas más severas en Nicaragua, afectando la salud cardiovascular y renal de miles de personas.

Sin embargo, el tratamiento de la enfermedad dio un gran salto con la llegada de nuevos medicamentos que imitan la hormona del apetito (GLP1) y regulan el azúcar, entre ellas la semaglutida (Ozempic) y la tirzepatida (Mounjaro).

Estas inyecciones no solo ayudan al cuerpo a procesar mejor el azúcar, sino que actúan directamente en el cerebro reduciendo la sensación de hambre y haciendo que la digestión sea más lenta para mantener a la persona satisfecha por más tiempo.

Gracias a que bajan el azúcar a niveles normales y ayudan a perder hasta un 20% del peso corporal, los médicos afirman que estas inyecciones pueden ‘revertir’ la diabetes tipo 2, permitiendo que el paciente controle su salud casi como si no tuviera la enfermedad.

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Inalcanzable en Nicaragua

A pesar de sus revolucionarios beneficios clínicos, el acceso a esta medicación en Nicaragua es sumamente desigual.

En el sistema de salud pública (MINSA) o la seguridad social (INSS) estos fármacos no están disponibles debido a sus elevados costos.

Quienes los requieren deben adquirirlos en cadenas de farmacias privadas del país de forma comercial, donde se venden en presentaciones de plumas inyectables precargadas que requieren receta médica, aunque a menudo enfrentan desabastecimiento o se compran por canales privados sin mayor supervisión. Algunas clínicas privadas también ofrecen el tratamiento a altos costos.

Esto ha provocado que su uso no se concentre prioritariamente en pacientes diabéticos, sino en personas de alta capacidad económica, figuras públicas y creadores de contenido que buscan bajar de peso por razones estrictamente estéticas.

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700 dólares cada inyección

El caso de la farándula digital nicaragüense refleja con claridad esta brecha. El influencer Jean Carlos Serrato, conocido como «Pica Pica», reveló en una transmisión en vivo en sus redes sociales que él y el también influencer Augusto López recurrieron a estas inyecciones para perder peso. «700 dólares cuesta cada inyección y es una por semana», afirmó Serrato al detallar los desorbitantes costos del tratamiento en el mercado local.

El creador de contenido confesó que la carga financiera resultó insostenible al cabo de unas semanas, por lo que finalmente desistió de la medicación y optó por someterse a una cirugía bariátrica.

¿Por qué los médicos vigilan hoy más tu cintura que tu peso?

Esta realidad expone el marcado contraste en la salud del país. En un entorno donde el salario mínimo promedio ronda los 200 dólares, pagar entre 300 y 700 dólares semanales por dosis de ozempic  o mounjaro representa un privilegio inalcanzable para la inmensa mayoría.

Mientras los sectores de mayor poder adquisitivo y la farándula acceden a estos tratamientos de última generación en el sector privado, la población con diabetes tipo 2 debe continuar su control con esquemas tradicionales como metformina.

Especialistas en endocrinología insisten en que estos fármacos no son «soluciones mágicas» de uso cosmético y advierten sobre los riesgos de administrárselos sin un diagnóstico y seguimiento profesional riguroso. En conclusión, aunque la familia de los GLP-1 representa la esperanza más sólida de la medicina moderna para frenar la epidemia de la diabetes, en Nicaragua continúa siendo una tecnología médica sumamente restrictiva, donde el costo económico determina quiénes pueden transformar su salud metabólica y quiénes quedan al margen.

 

Autor
Nicaragua Investiga

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