La Habana dejó de tratar a Caracas como socio estratégico. El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, lo dijo sin rodeos en Nueva York, durante la semana de la Asamblea General de la ONU: Venezuela es un “país amigo”, no un “aliado”. “Aliado es una palabra demasiado fuerte”, puntualizó en la entrevista con Bloomberg This Weekend.
Durante más de veinte años, el eje Cuba-Venezuela sostuvo petróleo a crédito, cooperación militar e inteligencia y un discurso compartido frente a Washington. Ese pacto se quebró en enero de 2026, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro. En la operación murieron 32 militares cubanos.
Desde entonces, analistas independientes describen el vínculo como “congelado”. Cuba perdió a su principal proveedor de combustible; un bloqueo petrolero de Estados Unidos cortó luego las importaciones de crudo y agravó la crisis eléctrica que la isla arrastra desde 2024.
Preguntado por lo que ocurre hoy en Venezuela —con Delcy Rodríguez como presidenta encargada—, Fernández de Cossío no ofreció línea política. Se limitó a una frase que resume la distancia: “Estamos tratando de entenderlo. Es lo que puedo decir”. Sobre Rodríguez añadió que “parece haber cambiado” y cortó: “No diré más que eso”. En el mismo intercambio sostuvo que Maduro había ganado las elecciones presidenciales venezolanas.
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El recorte de lenguaje coincide con una presión máxima de Washington sobre la isla. El viceministro calificó de “poco realista” una operación militar contra Cuba similar a la de enero, aunque reconoció que “existe la intención de algunas personas en Estados Unidos de que suceda”. “No lo permitiremos”, dijo. Donald Trump, por su parte, afirmó el sábado que no cree “que sea necesario el Ejército” y que Estados Unidos y Cuba harán “un acuerdo”, después de que CBS informara de preparativos militares. Fernández de Cossío insistió en que no ve avances en las negociaciones mientras se acumulen sanciones y nuevas presiones.
El mensaje de La Habana es doble: no hay alianza que defender en Caracas y apenas hay lectura oficial de lo que queda del chavismo. La amistad que declara el vicecanciller es, por ahora, una fórmula para no romper del todo y, al mismo tiempo, para no comprometerse con un tablero que Cuba admite no tener claro.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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