El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo prepara la inauguración de una costosa infraestructura de vigilancia en la capital. Se trata del denominado Centro de Monitoreo y Alerta Temprana «Momotombo», perteneciente al Sistema Nacional de Respuesta a Emergencias (Sinarem) y ubicado en el barrio Bolonia, Managua, cuya apertura está prevista para este 22 de agosto.
La obra, que tuvo un costo de 42 millones de dólares, fue financiada por la República Popular China. Aunque la propaganda estatal presenta la adquisición de tecnología sofisticada —que incluye desde perros robot y drones hasta redes de videovigilancia urbana— como un hito inédito en la región, hay un claro contraste entre la ostentosa inversión en aparatos de control y la histórica falta de transparencia, negligencia institucional y respuesta tardía del Estado ante las emergencias reales que enfrentan las comunidades más vulnerables del país.
Robots y cámaras de vigilancia urbana
Durante una entrevista concedida a medios oficialistas, el codirector del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), Guillermo González, detalló que el proyecto busca «incrementar el nivel de desarrollo tecnológico, el nivel de desarrollo humano, el nivel de desarrollo de articulación de estos dos aspectos para convertirse hoy de forma material en un centro que va a contar con altísima tecnología para ver la información, en línea».
Entre el equipamiento promocionado por las autoridades destacan recursos poco convencionales para la prevención de desastres naturales en un país con graves carencias presupuestarias en salud e infraestructura básica:
- Monitoreo sísmico y volcánico: La instalación de 97 nuevos equipos de medición sísmica y 25 estaciones adicionales para vigilar gases, temperatura y sismicidad en volcanes las 24 horas del día.
- Vigilancia fluvial y urbana: 20 estaciones de control en ríos propensos a desbordamientos y un sistema de videocámaras desplegado en la capital para vigilar «un accidente de grandes magnitudes, un incendio, una situación que pueda afectar a la población».
- Bocinas de alerta: 172 sistemas inteligentes de altavoces distribuidos en Managua en hospitales, escuelas e instituciones públicas.
- Uso de drones y «perros robots»: Dispositivos tecnológicos de última generación integrados a las labores de vigilancia de la red.
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Propaganda vs. gestión real del riesgo
Pese a que el funcionario aseguró que las instalaciones convertirán al complejo en el «primero de América Latina, no solamente por sus capacidades tecnológicas, sino por su desarrollo humano», la narrativa gubernamental omite que la efectividad de un sistema de alerta temprana no reside únicamente en la compra de tecnología china de punta, sino en la capacidad operativa de respuesta sobre el terreno y en la libertad de los organismos independientes para fiscalizar la gestión de los fondos de emergencia.
Bajo el régimen autoritario actual, el despliegue de infraestructuras con capacidades de transmisión de video e información en tiempo real, operadas bajo el hermetismo característico del régimen, genera dudas sobre el uso secundario de estos sistemas de vigilancia en un contexto de control policial absoluto sobre la ciudadanía.
Mientras el oficialismo celebra la llegada de tecnología multimillonaria desde Pekín, la población de las zonas rurales y de la Costa Caribe continúa enfrentando cada temporada de lluvias y huracanes con deficientes redes de evacuación, albergues improvisados y una severa politización en la entrega de la ayuda humanitaria.
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*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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