Nicaragua vive sobre una de las zonas sísmicas más activas del continente. El choque entre la placa de Cocos y la placa del Caribe, sumado a las fallas que atraviesan el corredor volcánico del Pacífico, hace que la tierra se mueva con frecuencia. La mayoría de esos movimientos pasan desapercibidos; unos pocos no. Y ninguno avisa.
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Esa es la premisa con la que trabajan el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) y el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED): un sismo no se puede predecir, pero sí se puede llegar preparado. La diferencia entre un susto y una tragedia suele decidirse semanas antes, en la sala de la casa, cuando la familia se sienta a conversar sobre qué hará si la tierra tiembla.
Antes: la preparación se hace en casa, no en la emergencia
La recomendación central de INETER es sencilla y exigente a la vez: elaborar un plan familiar y escribirlo. No basta con tenerlo en la cabeza.
🌎 ¿Sabés qué hacer durante un sismo?
Si te encontrás en la calle, alejate de postes, edificios y cualquier estructura que pueda representar un riesgo. 🚧
⚠️ Mantener la calma y actuar con prevención puede salvar vidas.#SinapredSomosTodos #preveniresvivir pic.twitter.com/k1HvpAGGQi
— SINAPRED Nicaragua (@CDSINAPRED) August 13, 2026
Identifique la zona segura de cada ambiente. Recorra el dormitorio, la sala, la cocina y los demás espacios, y determine dónde ubicarse si empieza a temblar: junto a columnas, bajo muebles resistentes, lejos de ventanas y de objetos que puedan desprenderse. Que todos en la casa —incluidos los niños— sepan cuál es ese punto.
Elimine los peligros que ya están en su vivienda. Fije a la pared estantes, vitrinas y muebles altos. Asegure el tanque de gas y el calentador de agua con correas metálicas. Coloque pasadores o seguros en las puertas de las alacenas. Amarre o reubique televisores, aires acondicionados, computadoras y libros pesados. Un mueble que cae hiere igual que un muro que se agrieta.
Prepare la mochila de emergencia. Una para la casa y otra, más pequeña, para el vehículo: agua, alimentos no perecederos, botiquín, linterna, radio, baterías, medicamentos personales, copias de documentos y algo de efectivo. Deje zapatos cerrados y una linterna debajo de cada cama; los sismos nocturnos dejan el piso lleno de vidrios.
Acuerde un contacto fuera de la ciudad. Después de un evento fuerte, las líneas locales se saturan. Un familiar o amigo en otro departamento puede servir de punto de enlace para confirmar quién está bien.
Aprenda a cortar los servicios básicos. Todos los adultos de la casa deben saber dónde están la llave del gas, la del agua y el interruptor eléctrico, y con qué herramienta se cierran.
Participe en los ejercicios nacionales de protección de la vida. Los simulacros que convoca SINAPRED existen para que la reacción se vuelva automática. Practicar en calma es lo que permite actuar sin pensar cuando no hay tiempo para pensar.
Durante: los segundos que cuentan
Cuando el suelo se mueve, la prioridad es una sola: no exponerse a lo que puede caer.
Conserve la calma y ubíquese en la zona segura que ya identificó. Aléjese de ventanas, espejos, lámparas y objetos suspendidos. No corra hacia las escaleras ni intente salir del edificio mientras dure el movimiento.
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Si está en la calle, retírese de postes, cables, muros y fachadas: el mayor riesgo en exteriores es lo que se desprende de las construcciones. Si va en un vehículo o en transporte público, deténgase en un lugar despejado, lejos de puentes, pasos a desnivel y tendido eléctrico, y permanezca dentro hasta que cese el temblor.
Después: revisar, escuchar y esperar las réplicas
No encienda cerillos, velas ni encendedores hasta confirmar que no hay fugas de gas. Si percibe olor, cierre la llave, abra puertas y ventanas y salga.
Revise las condiciones de la vivienda: grietas en paredes y columnas, techos desplazados, cables sueltos, tuberías rotas. Si hay daños estructurales visibles, no vuelva a ingresar hasta que un técnico lo evalúe.
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Manténgase informado por canales oficiales. Radio, medios verificados y los reportes de INETER y SINAPRED. En una emergencia circula más rumor que información; el dato falso también hace daño.
Prepárese para las réplicas. Después de un sismo importante suelen registrarse movimientos menores durante horas o días. Un inmueble ya debilitado puede ceder en la réplica, no en el evento principal.
Ante cualquier emergencia, la línea nacional es el 100.
La prevención es una costumbre, no un trámite
Revisar la mochila cada seis meses, cambiar el agua almacenada, repetir el plan con los niños, verificar que el estante siga bien anclado. Son gestos pequeños y repetidos. Cuando la tierra se mueve —y en Nicaragua se mueve— esos gestos son la diferencia.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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