Mientras la comunidad científica internacional advierte que el fenómeno de «El Niño» ha alcanzado una intensidad extrema de nivel «Súper Niño», situándose entre los eventos climáticos más violentos e intensos jamás registrados en la historia reciente, en Nicaragua la dictadura ha optado por la negación de la crisis.
Tras semanas de omisión institucional frente a la severa sequía que amenaza al istmo y rompe récords globales de temperatura, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) rompió el silencio con una narrativa que busca maquillar la ausencia total de un plan de contingencia estatal.
Tres países de Centroamérica en alerta roja por «El Súper Niño» y Nicaragua no tiene planes
Confían en lluvias abundantes en septiembre
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) han catalogado este ciclo como un evento sin precedentes históricos en el aumento de la temperatura oceánica y terrestre, desencadenando una alerta global.
Sin embargo, en declaraciones a la radio oficialista Radio 580, el director de Meteorología del INETER, Marcio Baca, sostuvo la insólita tesis de que «los fenómenos de El Niño de gran intensidad han mostrado una menor afectación en el territorio nacional».
“Los municipios que vienen desde el Norte, la parte Este de Jalapa, Murra, Ayapal, Cuá, Bocay, El Tuma, La Dalia, Rancho Grande, Río Blanco, Muy Muy, Matiguás; todos estos municipios que van de Santo Domingo hasta San Carlos, ha llovido. La zona donde hemos tenido menos lluvia ha sido lógicamente el Pacífico y la zona Centro-Norte del país dondehemos tenido déficit, pero tampoco los déficits han sido severos”, indicó Baca.
Lejos de anunciar fondos de ayuda o asistencia técnica para los agricultores del golpeado Corredor Seco, la vocería estatal argumentó que la actividad ciclónica favorecerá la entrada de lluvias entre septiembre y octubre, asegurando que esto «podría favorecer a los cultivos», dejando todo al azar.
«En septiembre debemos de iniciar a ver seguramente un repunte de lluvias más que el mes de agosto. Indudablemente, entonces esperemos a que tengamos alguna lluvia y veamos la humedad en el suelo para proceder a la siembra y busquemos semillas de crecimiento rápido o resistente a los déficits de lluvia”, señaló el funcionario.
Centroamérica en alerta roja
Esta postura de ignorar las advertencias científicas sobre un evento «jamás visto» choca de frente con las acciones inmediatas de los países vecinos. Mientras Panamá y El Salvador decretan emergencias ambientales advirtiendo sobre pérdidas irreparables en los medios de vida y la seguridad alimentaria, y Honduras moviliza partidas presupuestarias extraordinarias para asistir a sus municipios más vulnerables, el régimen de Daniel Ortega prefiere vender una falsa sensación de normalidad para evitar asumir compromisos económicos con el campesinado.
El discurso parece ser una irresponsabilidad política ya que presenta un fenómeno caracterizado por la aridez extrema como un evento potencialmente benigno.
Al catalogar implícitamente la sequía como un asunto menor y no emitir alertas preventivas ni activar mecanismos de mitigación, el Estado nicaragüense abandona a los pequeños y medianos productores. La dictadura apuesta la seguridad alimentaria de todo el país a la suerte del fenómeno, dejando a las familias rurales a la intemperie frente al inminente riesgo de desabastecimiento de maíz y frijoles y el alza desmedida de la canasta básica.
_______________________________________________________
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































