Después del anuncio controversial del dictador Daniel Ortega el pasado 19 de julio anunciando el fin de las elecciones en el país para evitar que la oposición tenga «cualquier oportunidad» de volver al poder, la Asamblea Nacional dio a conocer mediante un comunicado oficial que ha iniciado los proceso de trabajo conjunto con el Consejo Supremo Electoral (también bajo control sandinista) para cumplir las órdenes del caudillo: reformar las leyes para prohibir los procesos electorales competitivos y transparentes en el país.
«La Asamblea Nacional de esta Nicaragua soberana, bendita y siempre digna y libre informa al pueblo nicaragüense que a partir de las declaraciones del jefe de Estado, Comandante Daniel Ortega, sobre los procesos políticos propios de Nicaragua y de los nicaragüenses, para asegurar la paz, la seguridad, la estabilidad y la continuidad de los logros contra la pobreza está iniciando los análisis necesarios para elaborar un plan de trabajo que cumpla las orientaciones presidenciales», dice parte del comunicado difundido por medios oficialistas.
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De acuerdo con la información oficial, a partir de ahora se realizarán sesiones especiales entre diputados y magistrados electorales «para asegurar los pasos constitucionales, legales y formales que fundamenten las reformas».
El comunicado reconoce que este proceso es «trascendente», pues básicamente pretenden cambiar las bases democráticas del país para instaurar el autoritarismo y el modelo de partido único a través de la Constitución Política, que será modificada nuevamente para ajustarse a los intereses de la pareja dictatorial.
Insisten en que Nicaragua «es soberana» y bajo esa premisa justifican los atropellos a la democracia y al Estado de derecho.
EEUU alerta por brutalidad del régimen
El Departamento de Estado de los Estados Unidos reaccionó con contundencia al anuncio de Daniel Ortega sobre la cancelación definitiva de las elecciones en Nicaragua, calificando la postura del régimen como la confirmación abierta de su naturaleza autoritaria e instando a la comunidad internacional a unir fuerzas para poner fin a las relaciones habituales con la dictadura de los Ortega-Murillo.
«La declaración de Daniel Ortega de que bajo la dictadura de su familia Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones deja al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria. Daniel Ortega y Rosario Murillo han abandonado incluso la pretensión del consentimiento popular», dice parte de un comunicado del Departamento de Estado firmado por el Secretario Marco Rubio.
Más tarde, en un tuit publicado en su cuenta personal, Rubio agregó un mensaje aún más contundente.
«La Administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represión en el país y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de EE.UU. El compromiso de Ortega de abolir las elecciones en Nicaragua demuestra su cobardía y su miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense», recalcó.
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