En un fulminante intercambio de favores políticos y financieros, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo militarizó por completo el control marítimo y portuario de Nicaragua entregándoselo al Ejército.
La entrega se formalizó este viernes 4 de septiembre de 2026 con la publicación en La Gaceta Diario Oficial No. 165 de la Ley N°. 1284, «Ley Creadora de la Dirección General de Transporte Acuático (DGTA) como Ente Descentralizado».
Este millonario despojo al sector civil ocurre apenas horas después de que el jefe de las fuerzas armadas, general Julio César Avilés, jurara lealtad absoluta y prometiera defender la permanencia del régimen dinástico “hasta el último aliento”.
La extrema urgencia por consolidar el pacto fue tal que la Asamblea Nacional aprobó la ley de forma exprés en una sesión de emergencia el jueves 3 de septiembre, dispensando el trámite de entrega de 48 horas de anticipación.
Con una votación unánime de 90 diputados, la iniciativa enviada directamente por la Presidencia de la República el día anterior fue admitida de inmediato. Durante el plenario, el presidente del parlamento, Gustavo Porras, admitió con ironía la velocidad del proceso al confesar que “esa ley que vino ayer por alguna mágica razón la compañera Dixon me propuso hace como una hora de que la sacáramos, y por otra más mágica razón todo el plenario estuvo de acuerdo”.
Blindaje económico de cara a sanciones
Este traspaso masivo de poder responde a un cálculo económico crítico ante la creciente presión internacional. Actualmente, el Congreso de Estados Unidos impulsa una iniciativa bipartidista diseñada expresamente para golpear las inversiones y finanzas del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM) en territorio estadounidense.
Ante la amenaza de asfixia financiera exterior de la cúpula militar, Ortega les ha fabricado un «salvavidas» económico doméstico, arrebatando la administración de los recursos portuarios al sector civil en el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) y otorgándosela a los militares con plena autonomía técnica, administrativa y financiera.
El botín financiero transferido al Ejército es colosal y abarca desde el monopolio tarifario hasta bienes del Estado. Con la reforma que adiciona el numeral 19 bis al artículo 3 de la Ley 181 (Código de Organización Militar), las fuerzas armadas asumen formalmente el “control y tutela” de la nueva DGTA.
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La entidad militarizada tendrá la potestad de otorgar matrículas, patentes, permisos de navegación, regular astilleros y recaudar multas que serán revalorizadas anualmente. Para garantizar la operatividad de este negocio, el artículo 8 de la ley ordena transferir de inmediato al control militar todos los recursos presupuestarios, financieros, bienes muebles e inmuebles, vehículos, sistemas informáticos y oficinas que antes pertenecían al MTI.
¿Cómo funcionará el negocio?
El Ejército convertirá el control de las aguas nicaragüenses en una inagotable caja registradora de alcance nacional. Al asumir la tutela de una entidad que ahora gozará de total autonomía financiera y patrimonio propio, los militares pasarán a controlar y autorizar de forma exclusiva las tarifas de transporte de carga y pasajeros en todas las rutas marítimas, fluviales y lagunares del país.
El flujo millonario se sostendrá, además, mediante el cobro obligatorio por el otorgamiento de matrículas, patentes, permisos de navegación y la certificación de astilleros y talleres de mantenimiento de barcos. A este monopolio de licencias se suma la recaudación de multas que por ley serán revalorizadas cada año, junto al traspaso inmediato de todos los recursos presupuestarios, vehículos, sistemas informáticos y valiosas propiedades inmobiliarias que antes pertenecían al MTI.
«Amor con amor se paga»
Este masivo traspaso de recursos públicos corresponde al compromiso expresado por el general Avilés el pasado 2 de septiembre durante el 47 aniversario militar, donde arremetió contra la oposición tachándolos de “traidores, vividores y vende patrias, vergüenzas de la nación”.
En ese acto, Avilés juró que están comprometidos “hasta el último aliento de nuestras vidas junto a nuestro pueblo y autoridades supremas” para respaldar las reformas que perpetúan a la familia Ortega-Murillo. Ortega, complacido y admitiendo su temor a las represalias de Estados Unidos al advertir que deben estar “con un ojo abierto y otro ojo cerrado”, respondió asegurando que para proteger su modelo, “lógicamente juega un papel determinante el Ejército”.
De esta forma, el régimen asegura la obediencia total de las armas de cara a futuras crisis, dándoles a cambio una inagotable caja registradora estatal.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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