La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo reaccionó con molestia ante los señalamientos de Costa Rica por el deterioro democrático en Nicaragua.
A través de una carta enviada este 3 de septiembre por el canciller Valdrack Jaentschke a su homólogo costarricense, el régimen acusó al país vecino de «injerencia» y rechazó de forma categórica las críticas a sus reformas constitucionales.
En la misiva, Managua apeló al contexto de las fiestas patrias centroamericanas para exigir que no se opine sobre sus asuntos internos, argumentando que Nicaragua «és un País y un Pueblo Digno y Soberano y que no aceptamos la injerencia de otros en nuestros propios asuntos».
No interfieran
Asimismo, el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen argumentó que el respeto mutuo debe prevalecer entre naciones e invocó la autodeterminación institucional, señalando que la historia regional no les permite «de ninguna manera, interferir en temas que en nada nos conciernen, cuando corresponden al Derecho de cada País a desarrollar sus Procesos Institucionales Soberanos».
En un intento por contraatacar diplomáticamente, la carta del régimen orteguista hizo alusión a la coyuntura política costarricense, mencionando «las grandes dificultades que hay entre las Instituciones de ese País, incluyendo las graves amenazas a la Seguridad y la Vida de sus Máximas Autoridades, desde su Presidenta, Doña Laura Fernández», para justificar su postura de que Managua no emite criterios sobre la política interna de Costa Rica.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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