La República Dominicana retirará su embajada en Nicaragua y no la reabrirá mientras sigan vigentes las condiciones que, según el Gobierno, impiden el ejercicio de las libertades y de los principios democráticos en el país. El anuncio lo hizo este viernes 2 de octubre el canciller Víctor “Ito” Bisonó, en la Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), reunida en Washington.
Bisonó no presentó el paso como un gesto simbólico. Lo encuadró en la política exterior del presidente Luis Abinader, cuyo eje declarado es la defensa de la democracia y los derechos humanos. Ante los cancilleres del hemisferio dijo que Santo Domingo no quiere que, con el tiempo, se le reproche no haber estado a la altura del momento, y formalizó el retiro de la misión “del hermano país de Nicaragua” hasta que cambien las condiciones denunciadas en esa consulta.
En la misma reunión fue electo vicepresidente del órgano, convocado para examinar la situación nicaragüense a la luz de la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional.
El último eslabón de una ruptura gradual de la representación recíproca.
El 23 de julio el Ejecutivo dominicano llamó a consultas a su embajadora en Managua, Acsamary Guzmán Nina, después de que el Daniel Ortega afirmara que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”. La Cancillería condenó esas palabras en los términos más enérgicos y las calificó de desconocimiento abierto de la democracia representativa y del derecho del pueblo nicaragüense a elegir a sus gobernantes en comicios periódicos, libres, justos, transparentes y plurales. Desde entonces la sede dominicana operó con un encargado de negocios interino.
El ocaso de Ortega: cede el discurso oficial y acelera la sucesión dinástica en Nicaragua
El pasado 9 de septiembre Managua dio el paso inverso, el régimen de Ortega y Rosario Murillo cerró su embajada en Santo Domingo sin explicar las causas. El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano tomó nota y dijo que seguiría la relación bilateral por los canales diplomáticos habituales. Ese cierre no equivalía, por sí solo, a una ruptura formal de relaciones.
Con el anuncio de este viernes, Santo Domingo deja de mantener representación de embajada en Managua mientras no cambie el escenario político que denuncia. La medida se produce en el marco de una consulta de la OEA centrada en Nicaragua, en la que varios gobiernos han pedido el restablecimiento de las libertades cívicas, la liberación de presos políticos y condiciones para elecciones libres y transparentes.
Lo que queda en pie es el vínculo de Estado a Estado, sin misiones residentes a nivel de embajada en ninguna de las dos capitales, y una decisión dominicana condicionada, el retiro dura mientras persistan las circunstancias políticas en Nicaragua.
Nicaragua Investiga



































