“Leopoldito”, el cardenal al frente de una Iglesia atacada por la dictadura

“Es un pastor que da la impresión que es indiferente y no actualizado, no lo veo apasionado por nada y en ocasiones se rodea de personas dudosas, lamentablemente”, refiere la abogada Martha Molina.

Un hombre sencillo, de voz pasiva y conciliadora, el obispo que al lomo de una mula visitaba comunidades remotas en las montañas de Matagalpa, el cardenal mediador que en varias ocasiones ha desatado polémica por sus declaraciones, ese es “Leopoldito”, el jerarca católico de más alto rango en Nicaragua que dirige una iglesia atacada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Nació el 7 de marzo de 1949, en el municipio de Ticuantepe, bajo el seno de una familia humilde. Hijo de Leopoldo Brenes Flores, un campesino que compartía su vida con la modista Lilliam Solórzano Aguirre, madre de “Leopoldito”, como ella llamaba a su primogénito que nació de su séptimo embarazo, tras sufrir abortos espontáneos en sus primeros seis intentos por ser madre. Después de él nacieron sus hermanos Rosario Auxiliadora, Carlos Fernando y Lilly Pamela.

Leopoldo José Brenes Solórzano mostró su vocación por la vida sacerdotal desde los tres años. “Cuando Leopoldito tenía tres años él decía: ‘Yo soy padle’, porque no podía decir padre”, habría relatado su madre, según un artículo del medio de comunicación InfoVaticana, donde se recopilan algunas declaraciones que doña Liliam expresó a un diario nicaragüense ahora extinto.

Ingresó al seminario a los 21 años

El pequeño “Polito”, como también es nombrado el cardenal, sintió el llamado del Señor entre los 8 y 9 años de edad, pero fue hasta 1970, al ser un joven de 21 años, que decidió ingresar al seminario junto a otros 50 compañeros; de estos solo tres se ordenaron sacerdotes en 1974: monseñor Bismarck Carballo, el padre Allan Delgado y Leopoldo Brenes.

Como parte de su formación, Brenes Solórzano estudió en México y luego en Roma donde obtuvo la Licenciatura en Teología en la Pontificia Universidad Lateranense.

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Catorce años después de haber sido ordenado sacerdote por el entonces arzobispo de Managua, Miguel Obando y Bravo, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Managua, el 13 de febrero de 1988. Posteriormente, en diciembre de 1991, a sus 42 años de edad, pasó a ocupar el cargo de obispo de Matagalpa, donde se mantuvo hasta el 2005.

En esos 14 años, Brenes visitaba comunidades remotas y montañosas del departamento norteño, montado en el lomo de una mula. El obispo dejó su puesto en Matagalpa luego de ser nombrado arzobispo de Managua, el 1 de abril de 2005, en reemplazo del cardenal Miguel Obando y Bravo, quien se retiró por límite de edad, de acuerdo al Derecho Canónico. Un dato curioso es que este nombramiento se realizó un día antes de la muerte del entonces Papa Juan Pablo II.

La premonición de su nombramiento como cardenal

Doña Lilliam Solórzano relató hace unos años, que cuando su hijo era obispo, el entonces cardenal Miguel Obando y Bravo le regaló una sotana rojo-púrpura, que identifica a los cardenales y le dijo: “tome por si acaso algún día lo hacen cardenal”.

Obando y Bravo no se equivocó en aquella premonición, el 12 de enero de 2014, Leopoldo José Brenes Solórzano fue nombrado cardenal por el papa Francisco, quien ya lo conocía desde el año 2006, cuando Jorge Mario Bergoglio era obispo de Buenos Aires, Argentina. Así se convirtió en el tercer centroamericano y el segundo nicaragüense en recibir el birrete cardenalicio.

Su relación con la pareja dictatorial

Brenes, el pastor de homilías “claras y sencillas”, como lo describe la abogada Martha Patricia Molina, que ha tenido la oportunidad de compartir con él aspectos pastorales, también ha sido polémico en algunas declaraciones en los medios de comunicación y ha estado en el ojo del huracán tras ser mediador entre la oposición y el régimen de Daniel Ortega, desde la represión originada luego de las protestas ciudadanas de 2018.

Abogada Martha Patricia Molina junto al cardenal Leopoldo Brenes. Foto: Cortesía.

“Es un pastor que da la impresión que es indiferente y no actualizado, no lo veo apasionado por nada y en ocasiones se rodea de personas dudosas, lamentablemente”, refiere Martha Molina.

Se ha hablado de una relación de cercanía entre el cardenal Leopoldo Brenes y la pareja dictatorial, tras rodearse de personas allegadas a ellos y de una que otra declaración que parecería dejar entrever algún vínculo, pero de esto se conoce muy poco. Lo que sí está claro es que él, su madre, fallecida en septiembre del 2022, y la iglesia que dirige, han sido víctimas de intempestuosas embestidas de parte del régimen y sus seguidores.

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En cuanto a esta relación entre el cardenal y el régimen, el periodista Israel González Espinoza, especialista en temas de religión y quien ha tenido cercanía con Leopoldo Brenes, expresa que es “muy frágil” e incluso, la dictadura “ha montado vigilancia en la cuadra de su casa” a través de efectivos policiales.

“Brenes tiene algún nivel de interlocución con el régimen, la pareja presidencial no ‘se fía’ del arzobispo y por eso mantiene sobre él algún tipo de vigilancia. Lo que pasa es que él no ha querido darle la importancia que se merece”, explica el periodista.

Los guardaespaldas del cardenal

Una de esas polémicas personas era el comisionado general de la Policía Diógenes Cárdenas, fallecido en julio del 2020 y quien fue guardaespaldas del cardenal. Esto no tendría mayor repercusión si no fuera porque Cárdenas representaba a una de las instituciones más represivas del régimen y celebraba la sangrienta operación limpieza ejecutada por policías y paramilitares en el 2018.

Muchos opositores en redes sociales afirmaban que el cardenal, teniendo a Cárdenas como “guardaespaldas” estaba más bien “secuestrado”.

Tras la muerte de Cárdenas, el exfuncionario del Poder Judicial Yader Morazán, publicó un video en su cuenta de Twitter en el que se aprecia al comisionado general y a sus hijos Fabio y Lauren Cárdenas, custodiando al cardenal hasta en sus viajes a Roma.

Régimen ha tratado de “manipular” a Brenes

El periodista Israel González, explica que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha valido de algunos cercanos al cardenal para “intentar controlar aspectos de la vida pastoral de la Iglesia y de la agenda del arzobispo”.

González Espinoza relata que el régimen ha usado “colaboradores eclesiásticos que están ubicados estratégicamente cerca del cardenal”, para “manipular” a Brenes “desde los medios orteguistas”. Explica que esos “estrechos colaboradores del cardenal-arzobispo de Managua pasaban información sensible de éste último a la Secretaría del FSLN y también a sus órganos de propaganda mediática”.

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Según el periodista, el cardenal “siempre ha querido posicionarse como alguien que es neutral ante las situaciones del país”, pero le reprocha que luego de casi 5 años del brote de las protestas antigubernamentales de 2018 y de las embestidas del régimen en contra de la Iglesia católica, “quiera seguir manteniendo equidistancias entre un poder agresor y un pueblo que está siendo violentado y agredido”.

Sin embargo, reconoce que esa neutralidad de Leopoldo Brenes, ante la actual crisis sociopolítica del país, «es una estrategia suya para que todos los sectores, incluyendo al régimen, lo puedan ver siempre como un posible mediador”, lo que explicaría las reacciones del cardenal ante los medios de comunicación cuando le cuestionan sobre temas referidos a la dictadura.

La orientación del cardenal a los sacerdotes

El perfil “neutral” que mantiene Brenes, también lo reconoce el padre Boanerges Carballo, quien lo ha conocido de cerca. El sacerdote explica que el cardenal les ha dicho que ellos no pueden “hablar el lenguaje del mundo, ni hacer lo que todo mundo hace”.

Carballo, agrega que “más adelante se va a comprender las cosas que quizás en silencio, sin buscar aplausos ni protagonismo, el señor arzobispo ha hecho” y que contrario a la confrontación y el antagonismo, mantiene como elementos esenciales en su vida pastoral, “la paciencia, la serenidad y la sabiduría”.

Antimotines “haciendo su custodia” en la catedral

El primero de enero de 2019, “Polito” compartió a los medios de comunicación unas declaraciones que causaron polémica, al referirse a la presencia de los antimotines en los alrededores de la Catedral de Managua. «Ellos estaban haciendo su custodia a lo mejor. No quiero pensar mal… Si ellos están allí y nosotros no le hacemos nada (no pasa nada)”, refirió.

Pese a la “custodia” policial, la Iglesia católica se vio obligada a cancelar la “Peregrinación por la paz”, que se llevaría a cabo ese día, al parecer, por temor a un ataque.

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Cuando reprendió a los medios de comunicación

Hay otros momentos en los que el cardenal ha sorprendido con sus declaraciones al señalar de “irresponsables” y de publicar “mentiras” a los medios de comunicación.

Uno de estos fue el 20 de enero de 2020, tras el supuesto nombramiento del padre Raúl Zamora como nuevo obispo de Juigalpa. “Para mi es lamentable que algunos medios de comunicación a quienes considero responsables sean irresponsables”, expresó Brenes, y pidió corroborar este tipo de información con la Santa Sede, la Nunciatura Apostólica o con él mismo, “porque si publican una noticia falsa, eso va en desprestigio del periodista y del medio también”.

El segundo momento en que reprendió a la prensa nicaragüense, fue el 4 septiembre 2022, cuando se refirió al hecho de que varios medios de comunicación publicaron que sacerdotes habían abandonado el país y que a él, le “habían quitado el pasaporte” y eran “mentiras”. Ante esto dijo: “es triste cuando medios de comunicación, de gran reputación, no verifican la noticia”.

Fuertes declaraciones contra el régimen

Pese a que a simple vista se podría creer que el Cardenal Brenes tiene algún vínculo con la pareja presidencial, sus fuertes declaraciones en las que contradijo directamente la versión de la Policía, sobre el “accidental incendio” en la capilla de la Sangre de Cristo, en la Catedral de Managua, dejan entrever las fisuras que hay entre el jerarca católico y la dictadura.

“Yo considero este acto, un acto terrorista, así lo quiero decir claramente, es un acto terrorista, un acto de amedrentar a la iglesia en su misión evangelizadora y quiero decir claramente, esto fue un acto planificado”, contradijo en agosto de 2020.

Israel González explicó que el cardenal fue contundente en sus declaraciones, porque dicho atentado trastocó “la piedad religiosa del pueblo”, además el cardenal “tiene especial cariño” a la imagen de la Sangre de Cristo.

Otro punto que resalta González es que el acto sacrílego fue cometido en la sede arzobispal de Brenes y que era fácil deducir de dónde venía el ataque, pues la versión oficial sobre el “incendio” no encajaba con la realidad, ya que desde hace años “no había veladoras en la capilla de la Sangre de Cristo, precisamente para evitar incendios”.

Propagandista del FSLN arremetió contra la mamá del Cardenal

Estas declaraciones trajeron como consecuencias a “Polito”, arremetidas de parte de la maquinaria propagandística del régimen Ortega, hacia la Iglesia católica y su persona, pero especialmente hacia su mamá Lilliam Solórzano, a quien William Grigsby, director de la radio oficialista La Primerísima, acusó de haber intentado matar a un grupo de jóvenes que se encontraban en la iglesia de Ticuantepe, en junio de 1979.

“Elsa Solórzano (mamá del cardenal), Teresa Ramírez y Catalina Aguilar les mandan comida, nacatamales, golosinas, fresquitos, dizque en solidaridad con los muchachos que estaban allí en la iglesia. Estaban envenenados los nacatamales. No los mató, les dio una diarrea, vómito y una indigestión, frío”, aseguró Grigsby.

Su silencio ante ataques a la iglesia

Leopoldo Brenes ha tenido que lidiar con los desmanes de la dictadura contra el clero, a quienes ha encarcelado, como es el caso del obispo Rolando Álvarez y otro grupo de religiosos. Ante esto, el cardenal ha dicho que “debemos orar por aquellos que nos critican”, que el diálogo con el régimen Ortega – Murillo “nunca se debe parar” y que a los sacerdotes en el exilio “a lo mejor el señor les está mandando otra misión”.

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Tras la acusación oficial en contra del obispo Rolando Álvarez, el cardenal Brenes no se ha mostrado con la beligerancia que algunos le demandan. Su silencio le ha valido críticas hasta en el seno de su mismo prelado, así como la ciudadanía en general que espera una palabra de aliento de su parte.

“No se por que calla. Siempre los fieles esperamos palabras de orientación y acompañamiento de sus pastores. Habría que preguntarle directamente a él porque de su silencio”, expresó a Nicaragua Investiga la abogada Martha Patricia Molina, quien recientemente publicó una investigación en la que documentó 396 ataques a la Iglesia católica en los últimos años.

Otro de los que cuestiona el poco actuar del cardenal respecto a los ataques hacia la iglesia y su prelado, es el periodista Israel González. Este expresa que el arzobispo de Managua debería replantear sus posturas, pues no se “puede dialogar si el otro no tiene el interés de resolver los problemas de manera civilizada”. Agregó que “esa equidistancia no es posible cuando atacan, encarcelan injustamente y exilian a los que se supone, están bajo tu cuidado como pastor”.

“El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo emprendieron ataques contra la Iglesia porque ésta no se ha plegado a someterse totalmente ante su poder autoritario. La Iglesia sigue gozando de una altísima credibilidad entre los nicaragüenses y las homilías de los sacerdotes son escuchadas por la gente”, explicó el periodista.

Brenes sí está preocupado, afirma sacerdote

En tanto, el sacerdote Boanerges Carballo difiere de las posturas de Martha Molina e Israel González, y asegura que al cardenal, “le preocupa en gran manera los problemas que afrentamos los nicaragüenses” y su deseo es que “pudiéramos encontrar caminos que nos lleven a una concordia y a una convivencia fraterna en justicia y en paz”.

Lo cierto es que el cardenal Leopoldo Brenes en sus misas dominicales poco se refiere a temas políticos, pero en una que otra homilía deja entrever sus inconformidades con la dictadura. Mientras tanto, vive desde los años ochenta en su casa de Altagracia, ahora solo, tras la muerte de s madre el 29 de septiembre del 2022.

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