La cuestionada y caótica ejecución de la Pista Juan Pablo II —renombrada por el régimen como «Héroes de la Insurrección»— suma un nuevo episodio de malestar para los capitalinos.
La Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados Sanitarios (ENACAL) anunció la suspensión del servicio de agua potable este viernes 28 de agosto en cuatro barrios del Distrito I de Managua, como consecuencia directa de las obras que ejecuta la Alcaldía capitalina.
Según el comunicado institucional, el corte se extenderá entre las 8:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde en los barrios Edgard Munguía, Jonathan González, Barrio 380 y el Reparto San Juan.
ENACAL justificó el racionamiento alegando que las cuadrillas realizarán «labores de acoplamiento en tuberías de distribución de 12 pulgadas» en el Tramo II, en el sector de ENEL Central, por lo que deshabilitarán de forma preventiva el pozo que abastece a la zona.
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Un proyecto marcado por el caos y la poca planificación
La interrupción del suministro del vital líquido es solo el eslabón más reciente en la cadena de afectaciones que la población de Managua ha tenido que soportar, de forma desmedida e intensificada a lo largo del último año, por la improvisación en la construcción de la megaobra.
Desde que arrancaron las excavaciones, los capitalinos lidian a diario con un colapso vial permanente, desvíos mal señalizados que saturan los barrios residenciales, daños en la infraestructura eléctrica que provocan constantes apagones y, ahora, la suspensión de servicios básicos esenciales.
A pesar de que ENACAL habilitó la línea 127 para «atender emergencias y abastecer con cisternas», los pobladores de los sectores afectados denuncian con frecuencia que la distribución por camiones es insuficiente y discrecional, obligando a las familias a almacenar agua de forma improvisada para encarar las jornadas de racionamiento.
La construcción de la pista, prometida como la gran solución vial de la capital, se ha transformado en un calvario cotidiano para los habitantes y comerciantes de la zona, quienes no solo enfrentan el impacto económico por los cierres comerciales y el polvo, sino también el constante deterioro en su calidad de vida ante la falta de planificación de la comuna capitalina.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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