Sheynnis Palacios, Miss Universo 2023, explicó en el programa Hoy Día que se colocó implantes mamarios en Nicaragua ese mismo año por presión del entorno de los certámenes. Según relató, le repetían que “necesitas tener un poquito de más busto” para competir, y ella aceptó el consejo aunque, dice, nadie lo hizo con mala intención.
La nicaragüense añadió que, unos seis meses después de la operación, cuando ya se veía el resultado definitivo, dejó de sentirse cómoda. Tres años más tarde buscaba cambiarlos.
El detonante reciente no fueron síntomas clásicos, sino una señal que ella misma identificó: el implante quedó por fuera del músculo. Después, un movimiento involuntario mientras dormía hizo que uno se volteara. Esa complicación la llevó de nuevo al quirófano —cambio de implantes más mastopexia, según el cirujano Jorge González— y la obligó a abandonar Top Chef VIP.
Palacios no presentó un relato de arrepentimiento total, sino de aprendizaje: se dejó guiar por el estándar del concurso, no se adaptó al resultado y terminó corrigiendo una falla técnica. El episodio vuelve a poner sobre la mesa cómo se exige un cuerpo concreto a las candidatas y qué costos físicos y personales puede tener esa exigencia.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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