Juan Sebastián Chamorro, coordinador del partido en el exilio Ciudadanos por la Libertad (CxL), rompió el silencio este lunes sobre lo dicho por Ortega en el festejo del 19 de julio. Sin embargo, lejos de solo condenar el cierre de las urnas, sus declaraciones terminaron confirmando que la oposición organizada y la comunidad internacional mantenían presiones activas para negociar una salida electoral con el régimen sandinista.
A través de un mensaje en video, Chamorro reaccionó a las palabras del dictador asegurando que la negativa tajante de Ortega a celebrar nuevos comicios es, en realidad, una “respuesta” acorralada ante la insistencia opositora.
“El dictador está en realidad reaccionando a las demandas de los opositores que al unísono hemos expresado que la única solución es la vía democrática. Igualmente la comunidad internacional (…) ha respondido positivamente a este planteamiento y es por ello que Ortega dice ‘no’”, afirmó el dirigente.
Validar al régimen por una cuota de poder
Las palabras de Chamorro le dan sustancia a los rumores que circulaban en círculos políticos y diplomáticos sobre supuestos acercamientos e intentos de negociación impulsados por sectores de la oposición en el exilio y la comunidad internacional. Dichas gestiones buscaban presionar a la dictadura para abrir un proceso electoral «mínimamente competitivo» que permitiera la participación opositora.
Sin embargo, el reconocimiento de estas presiones por parte de Chamorro reabre un duro cuestionamiento analítico sobre la viabilidad y la naturaleza de esa estrategia.
Con las reformas constitucionales impulsadas a inicios del año pasado por la dictadura, el régimen borró formalmente la separación de poderes en Nicaragua, transformando la estructura del Estado en dependencias subordinadas a la voluntad de la “copresidencia” de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En ese diseño institucional, cualquier «cuota de poder» o representación política que la oposición hubiese logrado mediante un hipotético acuerdo electoral habría resultado en una participación puramente simbólica, convirtiendo a los eventuales electos en simples subordinados del régimen dinástico.
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Seguirán demandando elecciones
A pesar de que el discurso de Ortega del 19 de julio dejó al descubierto la intención explícita de implantar un modelo de partido único similar al de China o Cuba, Chamorro defendió que la insistencia en la vía electoral ha surtido efecto al «desenmascarar» al caudillo.
“Probablemente lo que esté pensando Ortega (…) es hacer elecciones internas del partido para designar funcionarios, tal y como lo hace el partido chino (…) Ayer Ortega se ha quitado una máscara más (…) Se cree que puede decirlo y que puede hacerlo, pero en realidad está reaccionando a nuestras presiones y presiones internacionales. Nos menciona y si lo hace es porque le duele”, sostuvo Chamorro.
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