Después de un amplio debate que incluyó la protesta enérgica de Brasil por considerar que se estaban violando los reglamentos de la Organización de Estados Americanos, se llevó a cabo la votación para convocar a una reunión extraordinaria de ministros de relaciones exteriores y evaluar la crisis nicaragüense.
La mayoría de países votaron a favor, aprobándose la convocatoria. México se abstuvo mientras Brasil votó en contra.
El representante de México consideró que permitir esta reunión de Cancilleres «abre la puerta» a un mayor aislamiento internacional de Nicaragua y a consecuencias que pueden perjudicar al pueblo nicaragüense. «México considera que todo esfuerzo que considere esta organización debe centrarse en tender puentes y beneficiar las soluciones pacíficas», aseguró, insistiendo en que la OEA debe de respetar la soberanía y autodeterminación de Nicaragua en su búsqueda del respeto a los derechos humanos y la democracia en el país centroamericano.
El representante de Estados Unidos agradeció el respaldo a su propuesta, y aseguró que espera que el tema de Nicaragua sea de prioridad para todos los países de la región por el grave deterioro democrático de los últimos años.
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