Monseñor Rolando Álvarez se exilió en Guatemala para no empuñar las armas en el Servicio Militar Obligatorio de los sandinistas. Hoy es un perseguido...
En su retórica habitual, Ortega calificó a los líderes religiosos como conspiradores y afirmó que “convirtieron los instrumentos católicos en objetos de crimen”.