"Vivimos tiempos de egoísmos capitales. Tiempos de gula, avaricia, egoísmo y arrogancia extremos... Somos vencedores del odio y de la muerte" proclamó Murillo.
"La Iglesia no es una institución de confrontación, sino una institución de diálogo buscando y trabajando siempre por el bien común de las personas"...