Pido disculpas a las hermanas y hermanos de #Nicaragüa ante las atroces declaraciones de la presidenta de mi país.
1. Habló de la “forma de gobierno que ellos han elegido tener” ignorando que las tres últimas “reelecciones” (2011, 2016, 2021) organizadas por el régimen…
— Laura Chinchilla M. (@Laura_Ch) June 14, 2026
Chinchilla criticó fuertemente las declaraciones de Fernández. Señaló que referirse a la “forma de gobierno que ellos han elegido tener” legitima elecciones ampliamente cuestionadas, como las de 2011, 2016 y 2021, marcadas por el encarcelamiento o inhabilitación de candidatos opositores.
Asimismo, lamentó que al destacar una supuesta “estabilidad económica” se minimice la grave crisis de derechos humanos en Nicaragua, que incluye más de 350 asesinatos, centenares de desapariciones forzadas, miles de presos políticos, el cierre de organizaciones civiles y universidades, y actos de represión transnacional como el asesinato del nicaragüense Roberto Samcam en territorio costarricense.
Fernández también omitió persecución religiosa en Nicaragua
La expresidenta también reprochó que no se mencionara la reciente muerte en prisión del líder miskito Brooklyn Rivera, que provocó condenas internacionales de la OEA, el Departamento de Estado de Estados Unidos y la Unión Europea. Del mismo modo, criticó el uso de frases religiosas por parte de Fernández, quien concluyó diciendo “Dios con Nicaragua”, mientras el régimen sandinista persigue la libertad religiosa, encarcela sacerdotes, expulsa congregaciones y prohíbe procesiones.
Según Chinchilla, estas declaraciones solo pueden explicarse por ignorancia o por indiferencia, y ambas opciones resultan inaceptables porque dañan la imagen del país. Las palabras de Fernández surgieron durante una entrevista con NTN24, donde diferenció al régimen sandinista de los de Cuba y Venezuela, argumentando que Nicaragua mantiene inversiones y estabilidad económica pese a sus “problemas internos”. Esta postura generó inmediata indignación entre exiliados nicaragüenses y sectores democráticos de la región.
La reacción de Laura Chinchilla se suma al creciente malestar en Costa Rica por el manejo de las relaciones con Nicaragua, país del que miles de personas han huido buscando refugio ante la represión. Esta polémica pone de relieve las tensiones entre la tradición diplomática costarricense, históricamente crítica de los autoritarismos, y el enfoque más pragmático que parece adoptar la actual administración en sus relaciones de vecindad.
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