En la continuidad del acelerado proceso de «consultas» para validar el paquete de reformas constitucionales que consolidan el control absoluto del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, le tocó el turno al sector financiero del país. Representantes de la banca privada y de microfinancieras fueron citados la tarde del miércoles 29 de julio en la sede del Banco Central de Nicaragua (BCN) para ser notificados sobre los alcances del proyecto legislativo.
A diferencia del despliegue propagandístico habitual, la cobertura de los medios oficialistas —encabezada por una breve nota informativa y una galería de más de 50 fotografías publicadas por El 19 Digital— dejó al descubierto un ambiente tenso.
En la mayoría de las imágenes captadas durante la sesión, se aprecia a los ejecutivos del sistema bancario nacional con rostros desencajados, miradas rígidas y caras de evidente preocupación mientras escuchaban a la Comisión Especial Constitucional encabezada por el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras.
La advertencia de Porras: Rentabilidad a cambio de sometimiento
Más allá de la retórica oficial sobre «asegurar la paz y el bienestar», el discurso de Porras ante el sector financiero contuvo un mensaje entre líneas que analistas coinciden en catalogar como una amenaza implícita de estabilidad a cambio de alineación política.
Durante la reunión, Porras remarcó que bastaba con revisar las cifras de la economía nacional para comprender el valor de la estabilidad impuesta por el Ejecutivo. «Basta con revisar el comportamiento de la economía, depósitos bancarios y las finanzas nacionales para darnos cuenta cuán importante es la estabilidad, la seguridad y la paz para el desarrollo del país», declaró Porras.
Asimismo, Porras enfatizó que «esta estabilidad y seguridad nos interesan a estos sectores tan importantes en la economía del país», dejando entrever que el buen momento financiero del que goza la banca privada depende directamente de su no interferencia en los planes de perpetuación del régimen.
El «boom» de la banca bajo el orteguismo
La alusión de Porras a la rentabilidad del sector no es casual ni abstracta. Pese al deterioro institucional y las tensiones internacionales, la banca nicaragüense atraviesa uno de sus momentos de mayor liquidez: según los registros oficiales del BCN y la SIBOIF al cierre de mayo de 2026, los depósitos totales del público alcanzaron la cifra récord de 294,813.1 millones de córdobas —equivalentes a unos 8,050 millones de dólares—, lo que representa un crecimiento interanual del 15.4%, impulsado en gran medida por el flujo masivo de remesas y la concentración del crédito.
¿A qué se debe el crecimiento sostenido de los depósitos bancarios en Nicaragua hasta mayo de 2026?
Un sector acorralado
El trasfondo de la reunión evidencia la estrategia de chantaje del régimen: recordarles a los grandes capitales financieros los elevados márgenes de ganancia que han obtenido bajo el actual modelo, condicionando la continuidad de esa liquidez a su silencio o respaldo pasivo frente a la reforma constitucional.
Las imágenes difundidas por los propios medios del régimen terminaron traicionando el relato de «claridez total» y «encuentro amistoso» que intentó proyectar Porras. Los gestos de preocupación en el auditorio reflejan la incertidumbre de un sector corporativo que se sabe expuesto a la discrecionalidad total del Estado, a la par que la dictadura avanza en la reconfiguración legal del país para garantizar su permanencia indefinida en el poder.
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