La pareja dictatorial integrada por Daniel Ortega y Rosario Murillo ha puesto en marcha un nuevo movimiento legislativo con el que busca blindar su permanencia en el poder de forma vitalicia. A través de la Asamblea Nacional, bajo el control absoluto del sandinismo, se introdujo una iniciativa de reforma parcial a la Constitución Política que amplía el período presidencial de seis a siete años, estableciendo además que estos mandatos serán «renovables», una fórmula que analistas interpretan como la consolidación de la sucesión dinástica.
La propuesta fue leída en el plenario por el presidente del Poder Legislativo y operador del régimen, Gustavo Porras, justificándola bajo el argumento de dar «estabilidad, operatividad y continuidad» al modelo del régimen. Sin embargo, el trasfondo matemático y político apunta a un cálculo estratégico para asegurar la hegemonía del clan Ortega-Murillo hasta sus últimos días.
El antecedente de la trampa retroactiva
No es la primera vez que la dictadura altera el calendario constitucional en su beneficio. En 2025, el régimen ya había ejecutado una reforma que extendió el mandato de cinco a seis años. En ese momento, las elecciones correspondían celebrarse en noviembre de 2026. Sin embargo, al aplicar un carácter retroactivo a la modificación, los dictadores aplazaron arbitrariamente las elecciones generales para noviembre de 2027.
Es altamente probable que el régimen se prepare para repetir la misma jugada jurídica: otorgarle nuevamente efecto retroactivo a la norma para correr la fecha de las votaciones hasta noviembre de 2028.
La proyección hasta 2036: poder vitalicio
De concretarse este esquema de aplazamiento, el hipotético nuevo período presidencial prolongado iniciaría en enero de 2029 y concluiría en 2036.
Las proyecciones biológicas sobre esta maniobra revelan el carácter vitalicio del plan: Daniel Ortega, quien actualmente cuenta con 80 años, estaría culminando dicho período bordeando los 91 años de edad, mientras Rosario Murillo alcanzaría los 85 años.
Es una muestra también de lo calculado que tiene todo. Estas reformas debían iniciar este año, para ser aprobadas en segunda legislatura en 2027 y así poder posponer las elecciones de ese año.
Al incluir en la iniciativa la figura de períodos «renovables», el régimen no solo busca legitimar la permanencia de la pareja dictatorial en el Carmen hasta su muerte, sino también dejar sentado el andamiaje legal para que sus herederos políticos y familiares asuman el control del Estado sin contratiempos.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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