Cuando el Banco Central de Nicaragua (BCN) publica sus informes llenos de cifras y tecnicismos, la mayoría de la gente cambia de canal. Sin embargo, lo que se decide a puerta cerrada en esa institución impacta directamente en cuánto te cuesta la comida, si podés aspirar a un empleo con seguro social o si te conviene pedir un préstamo.
Recientemente, el BCN decidió congelar su Tasa de Referencia Monetaria (TRM) en un 5.75%. Para entenderlo en sencillo: esta tasa es el termómetro que fija el «precio» del dinero en el país. Al dejarla inmóvil, junto con las tasas de operaciones para bancos en 7.00% (reportos) y 4.50% (depósitos), la propaganda oficial asegura que busca «propiciar la estabilidad de la moneda nacional».
Detrás de ese discurso de solidez, la realidad de las calles nicaragüenses cuenta otra historia.
El mito del «desempleo bajo»: Máscara de la precariedad
El Banco Central celebra en sus documentos una presunta «baja tasa de desempleo». En el papel suena de maravilla, pero la misma institución se ve obligada a admitir una verdad incómoda: existe una notable «moderación en la contratación formal».
¿Qué significa esto en la práctica? Que aunque oficialmente no figurés en la lista de desempleados, conseguir un trabajo digno —con contrato, aguinaldo y seguro social— es casi una misión imposible en Nicaragua.
El empleo formal está paralizado. Para no pasar hambre, cientos de miles de ciudadanos se ven empujados a la economía informal, al subempleo o a la migración, una crisis social que las cifras alegres del régimen prefieren maquillar.
Precios estables con «respirador artificial»
El BCN prevé que la inflación continuará «baja y estable». Sin embargo, el propio banco confiesa la trampa: esta calma no responde a una economía sana o productiva, sino a que se mantiene apuntalada por subsidios estatales y el esquema cambiario vigente.
Los precios no están estables porque el país produzca más, sino porque el Estado los sostiene con un respirador artificial (en tarifas de energía o combustible). El propio BCN advierte que en cualquier momento pueden golpear «factores climáticos» o la «volatilidad internacional». Si el régimen se queda sin fondos para sostener estos subsidios o si el clima afecta las cosechas, el costo de la canasta básica se disparará de golpe.
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Pedir un préstamo sale demasiado caro
Si has pensado en pedir un crédito para reparar tu casa, comprar una moto o surtir un pequeño negocio, habrás notado que los intereses están inaccesibles. El BCN justifica su tasa alta atribuyéndola a la «incertidumbre geopolítica» y «tensiones comerciales» en el extranjero.
Aunque la institución presume un «dinamismo del crédito al sector privado», la realidad para el ciudadano de a pie es que el dinero sigue estando astronómicamente caro. Con estas tasas, endeudarse en Nicaragua para salir adelante se ha convertido en un deporte de alto riesgo.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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