El exsubsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, rechazó de forma explícita la posibilidad de que Rosario Murillo o sus hijos hereden el control del Estado nicaragüense. Lo hizo el 10 de septiembre de 2026 durante un panel en el Diálogo Interamericano, en Washington, dedicado a la evolución política de Nicaragua y al papel de la OEA.
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Nichols, quien ocupó el cargo entre 2021 y 2024, afirmó que la idea de perpetuar un gobierno familiar en el país “debería ser aborrecible para todos en nuestro hemisferio”. Añadió que odiaría ver a Murillo al frente del Ejecutivo tras la muerte de Daniel Ortega y que le resultaría igualmente inaceptable un traspaso a sus hijos. Un esquema dinástico de ese tipo, dijo, debería generar profunda preocupación en toda la región.
El contexto inmediato es el anuncio de Ortega del 19 de julio de 2026 de que no se celebrarán más elecciones, sumado a reformas constitucionales que impiden participar a quienes el régimen califique de “traidores a la patria”. El gobierno Ortega-Murillo lleva 19 años en el poder. Desde 2025 ambos ocupan la copresidencia con igual rango jerárquico.
Nichols pidió a la administración de Donald Trump que intensifique su atención sobre Nicaragua y señaló el G20 de Miami, previsto para el 14 y 15 de diciembre, como un espacio para plantear el tema. También instó a que Nicaragua no reciba beneficios ni cargos dentro del SICA y a que el hemisferio impulse resoluciones en el sistema de Naciones Unidas.
En el mismo foro intervinieron Albert Ramdin, secretario general de la OEA; Arnoldo André Tinoco, representante permanente de Costa Rica; y Miriam Kornblith, de la Fundación Nacional para la Democracia. El moderador fue el politólogo nicaragüense Manuel Orozco. Entre el público había opositores y representantes de la sociedad civil nicaragüense.
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Ramdin insistió en que no basta con pronunciamientos y que la OEA debe pasar a la acción porque lo que ocurre en Nicaragua tiene efectos regionales. Indicó que una reunión de cancilleres podría celebrarse los días 28 y 29 de septiembre. Tinoco consideró que Managua ha optado por alejarse del mundo occidental y buscar respaldo en Rusia y China, y llamó a una acción colectiva. Kornblith lamentó que, pese a la documentación de graves violaciones de derechos humanos, el caso no haya alcanzado el peso regional que merece.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Periodista Nicaragua Investiga



































