La co dictadora Rosario Murillo tuvo un nuevo lapsus y en su llamada telefónica de medio día y confesó las verdaderas intenciones de su ambición política.
En un discurso en el que nuevamente se recargó de ira para cuestionar a quienes condenan las reformas constitucionales que promueve para perpetuarse en el poder de manera indefinida, en primer lugar pareció describir a su propio régimen cuando intentó ofrecer el concepto de «entreguismo». Sus palabras parecen hablar de las cientos de concesiones a mineras chinas, que ya ocupan más del 25% de las comunidades indígenas en el Caribe del país.
«La traición es la entrega de todo lo que tenemos, todo lo que es nuestro, nuestras riquezas, nuestras materialidades, nuestros ríos, nuestros lagos, nuestros volcanes», aseguró la co dictadora.
Después continuó diciendo que porque ellos no han sido entreguistas los han «perseguido» y posteriormente fue traicionada por su propio subconsciente al asegurar que se encuentran en el poder para sustraer las riquezas del erario público.
«Por todo eso hemos sido perseguidos, han querido abatirnos, pero aquí estamos para robar, para saquear», indicó.
Ya ha «confesado» antes
No es la primera vez que Murillo entre palabras confusas y furia en contra de sus detractores hace este tipo de declaraciones que le juegan en contra.
En 2020, aseguró en una intervención en vivo ante sus medios de comunicación: «Lo que existe es malos hijos de Nicaragua, pidiendo castigo para Nicaragua porque no son ellos los que están malgastando, robando, arrebatando los bienes del Estado nicaragüense y los patrimonios de los nicaragüenses (…) solamente ellos pueden, porque son los hijos del diablo ellos también», afirmó en esa ocasión.
Murillo insitió en que sus reformas son un «nuevo modelo de democracia» y que estas son necesarias para «la continuidad de nuestras luchas contra la pobreza», pero fue más allá al asegurar que esas modificaciones a la Constitución Política son una petición de Dios.
«Dios dispone, nosotros ponemos sobre la mesa y Dios dispone, Dios es quien guía nuestros pasos», recalcó. Murillo se ha declarado muchas veces una enviada divina, una elegida por Dios para gobernar al país, lo que ha calificado como «un sacrificio» que asume con alegría.
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¿Denuncia intento de asesinato?
En un discurso confuso por la incapacidad de su mente de estructurar oraciones de manera coherente debido a su manifiesto enojo, Murillo hasta habló de intentos de asesinato. Dijo que hay gente egoísta «que te manda a matar, tranquilamente, sin ninguna autoridad ¿quién tiene autoridad en el mundo para mandar a matar? Ignorantes, maleantes, facinerosos, forajidos (…) y dicen: “¡ay vamos a mandar a matar!”.
Sin embargo no aclaró si ha recibido amenazas o si se refiere a los cientos de miles de inconformes que expresan su repudio contra ella por sus condenables acciones que la convierten en una de las figuras políticas más odiadas del país.
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