Washington ya tiene una hoja de ruta para llevar a Venezuela a elecciones. El gobierno de Donald Trump respalda renovar en los próximos meses el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE), un paso que debería llevar a Delcy Rodríguez a declarar vacante la presidencia en 2027. Según la ley venezolana, esa declaración abre un plazo de seis meses para celebrar comicios.
«Una vez que se establezcan esas dos cosas, el nuevo TSJ a finales de este año, y el nuevo CNE poco después, y ese trabajo ya ha comenzado, entonces Rodríguez debería declarar vacante permanente en la presidencia», explicó un alto funcionario del Departamento de Estado en una rueda de prensa telefónica.
El funcionario aseguró que EE.UU. presionará para que el proceso no se detenga. «Como Gobierno, debemos utilizar nuestra capacidad de influencia sobre las autoridades interinas para garantizar que este proceso siga avanzando de manera responsable», afirmó. Y fijó la meta: unas elecciones en las que «la parte perdedora reconozca que el proceso fue justo».
Críticas por la lentitud
El anuncio llega en medio de críticas por el ritmo de la transición, casi diez meses después de que EE.UU. capturara a Nicolás Maduro en enero. Washington ha diseñado un plan en tres fases y ha pedido paciencia antes de las urnas. Aunque no hay fecha oficial, los plazos coinciden con los de Dinorah Figuera, jefa de la delegación opositora en el diálogo con el chavismo, quien aspira a tener un nuevo TSJ antes de fin de año. Figuera estima que las elecciones serían a finales de 2027 o inicios de 2028, aunque aclaró que es una opinión personal y que aún no hay fecha acordada.
Delcy Rodríguez, por su parte, evita comprometerse. En septiembre, consultada sobre elecciones en 2027, respondió que se harán cuando corresponda y que «yo no fijo fecha».
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Rubio y el regreso de Machado
En la misma jornada, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que Washington pidió hace semanas a Rodríguez permitir el regreso de María Corina Machado, quien volvió al país este domingo tras diez meses en el exilio. «Les dijimos: ‘Miren, nuestra expectativa es que ella es venezolana. Pertenece a su país’. Nos dijeron que podía entrar por el aeropuerto si así lo deseaba», relató.
Rubio negó que EE.UU. tuviera relación con los obstáculos que Machado denunció para volver, y los atribuyó a terceros países que «no querían, por una razón u otra, enemistarse con nadie». Según dijo, la única vez que le desaconsejó viajar fue tras el terremoto del 24 de junio, cuando la prioridad era la ayuda humanitaria.
«Por lo que tengo entendido, cuando entró ayer, pudo desplazarse por el país sin ningún contratiempo ni problema», concluyó.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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