Misioneras de la Caridad expulsadas de Nicaragua dirigirán fundación en Costa Rica

Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora, obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, Costa Rica, les propuso a las Misioneras de la Caridad expulsadas de Nicaragua, dirigir una Fundación en Cañas.

El grupo de Misioneras de la Caridad, de la orden de Madre Teresa de Calcuta, que fueron expulsadas por la dictadura de Daniel Ortega el pasado 6 de julio, van a dirigir una Fundación en Cañas, provincia de Guanacaste, Costa Rica.

Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora, obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, Costa Rica, informó en sus redes sociales este martes que cuando las Misioneras de Calcuta fueron expulsadas de Nicaragua, les propuso una fundación en Cañas, “asunto que tuvo eco en ellas”.

Misioneras hablan sobre su expulsión de Nicaragua por parte de Ortega

“Después de negociaciones puedo decirles extraoficialmente: Les presento la fundación, como un deseo o proyecto hablado pero aún no firmado un contrato”, publicó en redes sociales el religioso con un recorrido que realizó con un grupo de hermanas de la Caridad.

Monseñor Salazar Mora solicitó oraciones para que se concrete el proyecto, que sería una casa con seis religiosas dedicadas a la evangelización y a la asistencia de pobres. “Estemos todos dispuestos a cooperar”, agregó. 

Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora junto a un grupo de las religiosas expulsadas de Nicaragua. Foto | Diócesis de Tilarán-Liberia

El servicio que brindaban

Un grupo de 18 Misioneras de la Caridad fueron expulsadas de Nicaragua y les arrebataron sus bienes, luego que la Asamblea Nacional le cancelara la personería jurídica.

Ellas fueron acogidas por el obispo de Tilarán-Liberia, en Costa Rica, quien les dio la bienvenida en su diócesis.

La Asociación Misioneras de la Caridad fue creada en Nicaragua el 16 de agosto de 1988, bajo el primer régimen de Ortega (1979-1990), tras una visita al país de la Madre Teresa de Calcuta. Las religiosas administraban el Hogar Inmaculado Corazón de María, en la ciudad de Granada. En ese lugar acogían a adolescentes abandonados y les ayudaban a reinsertarse en la vida social.

Tras la expulsión, monjas y ancianos lloraron al despedirse

Además contaba con un asilo de ancianos en Managua, cuyo proyecto se basaba en el refuerzo escolar a estudiantes en situación de riesgo. También administraban un refugio para familias sin recursos. Todas las personas beneficiadas quedaron en el desamparo.

Las misioneras lamentaron la expulsión del régimen de Ortega invadidas por “un profundo dolor de tener que dejar a las personas más necesitadas y al pueblo mariano”.

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