El coffee running consiste en salir a correr o trotar en grupo por una ruta acordada y terminar en una cafetería. No es una competencia formal: el ritmo es flexible, se camina si hace falta y el premio real es el café y la conversación posterior. En Nicaragua la práctica gana visibilidad en grupos locales y publicaciones en redes, donde se mezcla el ejercicio con el encuentro social y, a veces, con la necesidad de documentarlo.
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Lo mismo ocurre en el resto de América Latina. En Argentina, especialmente en el conurbano bonaerense, existen clubes como Run & Coffee Social Run Club que organizan salidas dominicales. Se reúnen en un café, corren o caminan unos 40-60 minutos por rutas accesibles y regresan para desayunar y charlar.
En toda Latinoamérica
Medios locales han cubierto estas ediciones gratuitas como espacios de encuentro sin presión de marcas ni podios. En Ciudad de México la Coffee Run ya acumula varias ediciones (la sexta está programada para enero de 2027 en Paseo de la Reforma), con distancias de 5K y 10K y taza de café al cruzar la meta.
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En Mérida, Yucatán, la Carrera Run & Coffee clasifica a los participantes por “perfiles de café” (Espresso, Latte, Americano) en lugar de solo por edad, y espera cientos de corredores. En Colombia hay carreras que combinan running con el paisaje cafetero, como la Media Maratón del Café en el Eje Cafetero.
Según un análisis de Infonegocios (2026), el fenómeno del Coffee Run empezó a consolidarse en Latinoamérica alrededor de 2014, sobre todo en Argentina y Brasil, donde el café ya formaba parte de la vida cotidiana, y se ha expandido a eventos en Córdoba, Ciudad de México y Colombia.
El artículo describe cómo pasó de moda puntual a un ecosistema que involucra cafeterías, marcas y comunidades. Otros reportes sobre coffee parties y running clubs en la región (incluyendo países como Argentina, México y Colombia) confirman que la fórmula se replica porque combina dos hábitos ya arraigados: el running recreativo y el consumo de café de especialidad o de barrio.
Opiniones divididas sobre el coffee running
La práctica genera debate. Para muchos participantes es una forma real de mejorar la condición física, conocer gente y disfrutar del café local sin la presión de una carrera oficial. Para otros, el componente de redes sociales —fotos con ropa de marca, kilómetros publicados y el café como escenario— puede restar autenticidad.
No hay datos que midan cuántos lo hacen principalmente por el contenido, pero el formato facilita tanto la disciplina como la performance. Al final, el resultado depende de quien participa: se puede correr por salud y comunidad, o por la foto. Ambas cosas coexisten en los mismos grupos.
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En una región productora y consumidora de café, el coffee running aprovecha algo que ya existía (el hábito de reunirse alrededor de una taza) y le suma movimiento. En Argentina, México, Colombia y ahora Nicaragua, se ha convertido en una de las maneras más simples de socializar temprano, sin alcohol y con un final predecible: café.
Si la tendencia sigue, lo más probable es que se multipliquen los grupos locales y las carreras temáticas más que los grandes eventos masivos.
¿Y vos, ya te uniste a la tendencia?
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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