El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo arrestó en septiembre de 2023 al líder indígena Brooklyn Rivera y tras casi tres años de desaparición forzada, lo presentaron ayer en estado agónico a través de fotografías publicadas en medios oficialistas.
Ayer Murillo se atrevió a llamarle «hermanno» en su llamada telefónica de medio día. Además aseguró que pedía a Dios por su recuperación, pues manifestó que su estado crítico se debe a «su estilo de vida» y los viajes constantes a los que le obligaba su trabajo.
Sus palabras causaron la indignación de una de las hijas del líder miskito Tininiska Rivera, quien emitió un comunicado asegurando “en condiciones óptimas de salud, caminando y valiéndose por su propia cuenta”. Desde entonces, denuncia que no se ha permitido ninguna visita familiar, manteniendo a la familia en “incertidumbre, angustia y silencio oficial”.
Hija de Brooklyn Rivera responde a comunicado del MINT y rechaza versión oficial
Sigue «halangando» a su prisionero político
Aunque los dictadores señalaron a Rivera de «traición a la patria» para justificar su arresto, este jueves la co dictadora dijo hoy que este tiene «un corazon vibrante» y que continúa pidiendo a Dios para que este «siga latiendo en amor a Nicaragua».
Murillo expresó que están haciendo todo lo posible para reestablecer la salud de Rivera, y que hoy se convocó a una junta de médicos «de especialistas en neumonía» y que también tendrán otra junta con especialistas neurólogos.
La indignación que ha generado en redes sociales y entre organizaciones de sociedad civil y activistas políticos las imágenes de Rivera en el hospital es colectiva. Para muchos, el informe médico presentado por la dictadura sobre el lider miskito es prácticamente un deshaucio.
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