La Presidenta de Costa Rica Laura Fernández, decidió romper el silencio sobre el escándalo centroamericano que generaron sus declaraciones al medio NTN24 en las que halagó a la dictadura de Nicaragua, obviando la grave crisis de derechos humanos que vive el país.
«Nicaragua hace inversiones y mantiene una estabilidad económica donde usted no puede comparar las condiciones de vida que tienen los nicaragüenses contra la que tienen los cubanos o la que llegaron a tener los venezolanos», aseguró.
Además, dijo que los nicaragüenses deben vivir con «el sistema de gobierno que eligieron tener». De inmediato sus palabras despertaron reacciones de sectores de la oposición exiliada, organismos de derechos humanos, adversarios politicos del Partido Pueblo Soberano y varios expresidentes costarricenses que la acusaron de estar «ciega» a la realidad vecina.
Prioridad: el comercio
En una rueda de prensa oficial, Fernández fue consultada sobre la polémica y ésta se abalanzó contra los expresidentes que firmaron una declaración conjunta de rechazo a sus posiciones.
«Si cuando yo sea expresidente ustedes me ven que un día sí y otro también, ando en la majadería de sacar frases de contexto para atacar por atacar, por favor digánmelo, porque yo siento que a veces pueda ser que uno no se autoperciba los errores», comentó.
«Si me vuelvo una viejilla majadera avísen», insistió, porque dice que con esa información, ella misma se irá a atender al «psiquiatra, al psicólogo, internarme o exiliarme, porque a mí eso me parece de lo más deshonesto», reprochó.
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Y es que aunque Fernándedz dice que no es «admiradora de ningún presidente» y que está clara que de que Costa Rica no tiene actualmente relaciones diplomáticas con Nicaragua al carecer de un embajador, » yo no puedo ir a una entrevista a despotricar contra un país vecino, no sería tan irresponsable, especialmente porque con Nicaragua compartimos una frontera donde se comercializa buena parte del comercio costarricense», aseguró, poniendo nuevamente en primer lugar el beneficio económico sobre los principios universales de derechos humanos que su país presume respetar y defender con un sistema modelo.
Fernández también evade con sus palabras que el problema de Nicaragua no es tan ajeno a Costa Rica, el mayor flujo migratorio de víctimas de la represión se asentó en su país, generando serias dificultades para atender la inusual demanda de servicios migratorios, indicó en el pasado, su benefactor, el expresidente Rodrigo Cháves.
«Mi posición en este tema, ya la dí, yo no promuevo ni defiendo, a duras penas me alcanza para resolver los problemas de Costa Rica como para yo irme a meter en problemas ajenos. Me interesa, y reitero, tener una relación fraternal con Nicaragua, de comercio, me interesa tener una frontera ordenada», finalizó.
Anunció que endurecerán las políticas migratorias y la vigilancia en las fronteras con Nicaragua para tratar con mano dura a mineros artesanales que cruzan sus límites para extraer de Crucitas oro y otros minerales.
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