La dictadura de Daniel Ortega respondió con ira al posicionamiento de Costa Rica que exige la celebración de elecciones libres y transparentes en Nicaragua, calificándolo como una injerencia inaceptable en sus asuntos internos.
A través de una nota oficial de la Cancillería, publicada este 20 de julio, Nicaragua recordó «el principio de no intervención» y subrayó que “desconocemos las atrevidas declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica”. El texto afirma que Managua no es “una provincia” de Costa Rica y ejerce plenamente su derecho a la independencia, «al igual que cualquier otro Estado».
Respuesta directa al llamado costarricense
El comunicado del régimen nicaragüense insiste en desconocer las “atrevidas declaraciones” del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica, que este lunes reafirmó su compromiso histórico con la democracia regional y señaló la vía electoral como el único camino legítimo para resolver la crisis política nicaragüense.
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En el texto, Managua sostiene que “los asuntos nacionales son propios de cada Estado independiente” y asegura no haber intervenido nunca en los problemas internos de Costa Rica. Además, deseó “éxitos” a la presidenta costarricense y su gabinete, pese a las “múltiples desavenencias y desacuerdos” que, según el texto, enfrentan.
La nota concluye con la frase emblemática de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Creciente tensión bilateral
Este intercambio se produce tras las recientes declaraciones de Ortega durante los actos del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, donde descartó la realización de futuras elecciones y anunció medidas para bloquear la participación de la oposición, a la que acusa de estar financiada desde el exterior.
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Costa Rica, tradicionalmente defensora de la institucionalidad democrática en la región, ha mantenido una postura crítica ante el cierre de espacios políticos en Nicaragua.
Esta escalada verbal refleja las crecientes diferencias entre ambos países en materia de gobernanza y derechos políticos, en un contexto regional marcado por la polarización.
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