En un intento por revestir de legitimidad la iniciativa de reforma constitucional que busca perpetuar al clan familiar en el poder y cancelar las elecciones democráticas, Rosario Murillo utilizó su alocución meridiana de este miércoles para declararse prácticamente la articuladora de un «nuevo modelo» de democracia, definiéndolo como una doctrina de «liberación del mal» y de «verdadero cristianismo».
Sin abordar el rechazo unánime de la comunidad internacional —que en las últimas horas sumó las condenas de la Internacional Socialista y el Gobierno de Australia—, la co dictadora defendió las modificaciones a la Carta Magna argumentando que el sistema electoral tradicional no responde a las necesidades del país y que lo que ella propone tiene como centro el bien común.
«La democracia que sirve para liberarnos de todas las formas de pobreza y precariedad, la democracia que se asienta en la paz, no en la miseria, la democracia que no justifica la falta de educación, la falta de salud, la falta de derechos (…) esa es la democracia que estamos buscando perfeccionar, democracia verdadera», afirmó Murillo a través de los medios de propaganda del régimen.
Un discurso mesiánico para tapar el zarpazo constitucional
El planteamiento de Murillo busca justificar la eliminación de la alternabilidad en el poder y la extensión del mandato presidencial a siete años renovables, presentando la supresión de la competencia política como un acto de «justicia social» y salvación nacional.
En su intervención, la vocera del régimen apeló a una retórica mesiánica para descalificar cualquier forma de oposición o crítica a la reforma que encamina a la pareja dictatorial a gobernar de forma vitalicia.
«Esta democracia es liberación del mal. La democracia que aquí se asienta y se afirma tiene raíces en nuestros ideales y pensamientos de prácticas cristianas, de cristianismo verdadero», aseveró Murillo, añadiendo que «el odio descompone, la ambición destruye» en alusión a quienes reclaman el retorno a la institucionalidad democrática.
Ortega y Murillo también extenderán a 7 años mandato de jefes del Ejército y la Policía
«Aquellos que quieren ejercer esa modalidad de democracia que despoja, aspiran a caminos de odio para instalar otra vez el robo, la depredación, la humillación, la servidumbre», dijo Murillo.
Al proclamar que el país «decidió ser libre» y que «no volverá a ser esclavo jamás», Murillo pretende cerrar la puerta a futuros procesos electorales competitivos, disfrazando la consolidación de la sucesión dinástica y el poder absoluto bajo el velo de un modelo político supuestamente superior y de inspiración religiosa.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































