San José se ha convertido en un territorio de vigilancia para parte de la diáspora nicaragüense. Un académico de la Universidad de Costa Rica afirma que la presencia de personas vinculadas al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo es perceptible en el país, y esta semana siete periodistas exiliados denunciaron seguimientos y amenazas.
Carlos Murillo Zamora, profesor de Relaciones Internacionales y director del Centro de Investigación del Desarrollo de la UCR, señaló que esa presencia no se limita al círculo de comunicadores. “Uno lo oye no solo entre comunicadores nicaragüenses sino entre muchas personas nicaragüenses que se dedican a otros sectores como el de la construcción”, declaró a Radio Martí.
Costa Rica concentra una de las mayores comunidades nicaragüenses fuera de Nicaragua y ha sido destino principal de activistas, periodistas y opositores que salieron tras la ola represiva iniciada en abril de 2018. Las tensiones diplomáticas entre Managua y San José se mantienen, y el régimen nicaragüense ha respondido a críticas regionales —incluida las de Costa Rica— acusando injerencia, especialmente en torno a la reforma constitucional impulsada en Nicaragua.
El Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua indicó que algunos comunicadores en el exilio “incluso han sido alertados por autoridades costarricenses sobre riesgos graves para su vida e integridad”. Murillo Zamora fue más lejos: sostuvo que el país se volvió inseguro no solo para esos periodistas, sino también para la población costarricense, y que “es inseguro salir a la calle en este momento”.
El catedrático atribuyó al gobierno costarricense una falta de interés en proteger el ejercicio periodístico. Según su lectura, el objetivo sería generar un clima de violencia que facilite un levantamiento y, con él, un estado de excepción que consolide un proyecto autoritario asociado a Rodrigo Chaves —expresidente y actual ministro de Hacienda— y a su círculo.
Las declaraciones se inscriben en un patrón ya documentado de hostigamiento transnacional contra opositores nicaragüenses. No hay, en las fuentes públicas consultadas, confirmación oficial de Costa Rica sobre la identidad o el número de supuestos agentes, ni respuesta directa del Ejecutivo a las acusaciones del académico. Lo que sí existe es un clima de alerta entre quienes siguen informando desde el exilio.
Periodista Nicaragua Investiga



































