En diciembre de 2016, apenas días después de la muerte de Fidel Castro, la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba aprobó por unanimidad una norma clara y directa. El objetivo era cumplir la voluntad expresa del propio dictador: evitar cualquier forma de culto a su personalidad.
La ley prohíbe de manera expresa:
- Denominar con su nombre instituciones públicas, plazas, parques, avenidas o calles.
- Erigir monumentos, estatuas, bustos o placas conmemorativas con su figura en espacios públicos.
Solo se contempla una excepción: el uso del nombre en centros dedicados específicamente al estudio de su legado histórico. Fuera de ese marco, el Estado cubano cerró la puerta a homenajes físicos permanentes en el espacio público.
Esta decisión marcó una diferencia deliberada respecto a otros líderes de la tradición comunista, donde la monumentalización post mortem fue común. En Cuba se optó por limitar el culto visual y toponímico.
Murillo ignora ley y hace su propio capricho
Diez años después, el contraste resulta evidente. En Managua, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó instalar una gran estructura metálica con la imagen de Fidel Castro en la Avenida Bolívar. La pieza, elaborada según las autoridades por trabajadores de Enatrel, se colocó en el marco del centenario del nacimiento del extinto dictador cubano. Murillo la presentó como un acto de honor hacia quien describió como jefe de la “Revolución Nuestroamericana y Caribeña”.
🔴❌ Así es la estatua de Fidel Castro instalada en Managua.
⚠️ El régimen sandinista de Nicaragua ordenó la colocación de una gran estructura metálica con la efigie de Fidel Castro en la Avenida de Bolívar a Chávez, en el centro de Managua. La medida se realiza en el marco del… pic.twitter.com/e8VXUDTF7u
— Nicaragua Investiga (@nicaraguainvest) August 11, 2026
La decisión sandinista se produce en un país donde ya se concentran representaciones de otras figuras políticas afines en diferentes calles y avenidas. Al hacerlo, el régimen elige exactamente el tipo de homenaje físico que la legislación cubana prohibió en su propio territorio. Mientras La Habana mantiene la restricción legal heredada de 2016, Managua eleva una efigie metálica en plena vía pública y obliga a los ciudadanos a convivir con ella.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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