Elvia Junieth Flores Castillo y sus dos hijas menores de edad acumulan ya 515 días sin que nadie sepa dónde están ni en qué condiciones se encuentran. La última vez que su familia tuvo contacto con ellas fue la noche del 21 de marzo de 2025. Desde entonces, silencio total por parte de las autoridades nicaragüenses.
Organismos de derechos humanos la contabilizan entre los 60 presos políticos registrados hasta julio y la incluyen dentro del grupo de 23 personas en desaparición forzada. El Mecanismo de Reconocimiento de Personas Presas Políticas califica el caso de “extrema vulnerabilidad”: no hay procesos judiciales abiertos en su contra ni ningún informe oficial sobre el paradero o la situación de las niñas.
Elvia Junieth, de 37 años, había denunciado en 2017 ante medios internacionales que fue víctima de abuso sexual por parte de Daniel Ortega desde que tenía 15. Según investigaciones periodísticas de aquella época, el entonces candidato la habría localizado durante un acto de campaña y de esa relación nacieron las dos menores. La acusación nunca tuvo consecuencias judiciales, al igual que la denuncia presentada en 1998 por su hijastra Zoila América.
La madre de Elvia, Elidia (o Elpidia) Castillo, ha hecho públicos llamados desesperados desde el exilio. En videos difundidos en redes sociales pregunta por el estado de sus nietas y responsabiliza directamente al gobierno de Ortega y Rosario Murillo. “No sé en qué situación se encuentran… ¿por qué se han ensañado con ellas si son niñas chiquitas?”, expresó en uno de esos mensajes.
¿Cómo funcionará la Junta de Transición que propone la oposición para expulsar a Ortega y Murillo?
El caso se suma a la historia de su hermano, el abogado Santos Sebastián Flores Castillo. Él también denunció el abuso en 2005 y terminó condenado a 15 años de prisión por un cargo de violación agravada que la familia siempre consideró fabricado. Murió bajo custodia estatal el 8 de octubre de 2021. La familia reportó lesiones graves en el cuerpo; la versión oficial habló de un edema pulmonar.
Activistas y abogadas de derechos humanos, como Azahálea Solís, sostienen que la desaparición de Elvia y sus hijas forma parte de un patrón de persecución contra quienes han tocado el entorno íntimo del poder. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha exigido información sobre los desaparecidos en Nicaragua, incluyendo a menores de edad, sin obtener respuestas concretas.
Hasta el momento, el Estado nicaragüense no ha emitido ninguna comunicación oficial sobre el paradero de Elvia Junieth Flores Castillo ni de sus dos hijas.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga



































