El Gobierno de los Estados Unidos elevó de forma drástica su condena contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al acusar directamente a la tiranía de desaparecer forzadamente a los familiares y allegados del histórico líder indígena y exdiputado del partido YATAMA, Brooklyn Rivera, cuyo fallecimiento ocurrió en mayo pasado bajo custodia estatal tras permanecer más de dos años en aislamiento forzado.
A través de un contundente pronunciamiento emitido este lunes 31 de agosto por la Embajada de Estados Unidos en Managua, el Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, denunció el patrón de crueldad y persecución desatado contra el entorno cercano del líder miskitu.
«Las autoridades de Murillo y Ortega desaparecieron a Brooklyn Rivera en las cárceles de la dictadura, donde murió trágicamente. Posteriormente, la dictadura hizo desaparecer a los familiares y miembros de la comunidad de Rivera cuando estos solicitaron sus restos», denunció Segura en su mensaje oficial.
Fuertes palabras
El diplomático estadounidense remarcó que, a tres meses del fallecimiento de Rivera, se mantiene el total desconocimiento sobre la integridad y el paradero físico de los ciudadanos Alda, Kurney, Jorbis, Jorge, Florencia, Glenis y otros comunitarios, encarcelados por la dictadura por el único «delito» de exigir la entrega del cuerpo para rendirle honores fúnebres.
«Tres meses después, se desconoce el paradero de Alda, Kurney, Jorbis, Jorge, Florencia, Glenis y otros, todos por el “delito” de intentar llorar la muerte de Rivera. Esto es tiranía en su forma más cruel y cobarde. Murillo, Ortega: liberen incondicionalmente a la familia de Brooklyn y a todos los presos políticos», enfatizó el Subsecretario estadounidense.
Un patrón sistemático de impunidad y secuestro fúnebre
El caso de Brooklyn Rivera, máximo referente de la organización YATAMA y defensor histórico de las tierras comunales de la Costa Caribe, representa uno de los capítulos más oscuros de la represión estatal en Nicaragua. Detenido arbitrariamente el 29 de septiembre de 2023 en Bilwi, Rivera permaneció 971 días privado de libertad e incomunicado de su familia.
No fue sino hasta finales de mayo de 2026 cuando la dictadura reconoció por primera vez que el dirigente se encontraba hospitalizado en estado crítico, falleciendo pocas horas después bajo custodia oficial sin que las autoridades permitiesen a sus seres queridos acompañarle.
Organismos internacionales y defensores de derechos humanos han denunciado reiteradamente que el régimen confiscó de facto los restos de Rivera y desató una violenta ola de arrestos contra todo familiar o poblador que intentó indagar por el paradero del cuerpo o gestionar un entierro según las tradiciones de los pueblos originarios. La denuncia diplomática de Washington reaviva la exigencia global por la liberación de más de un centenar de personas presas políticas que continúan bajo las mazmorras de la dictadura sandinista.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
Nicaragua Investiga


































