La ampliación del aeródromo de Punta Huete, a unos 60 kilómetros de Managua, pasó de ser un proyecto de infraestructura a un asunto de seguridad hemisférica. El pasado 15 de septiembre de 2026, en una audiencia del Congreso de Estados Unidos, la representante María Elvira Salazar advirtió que una pista de esas dimensiones, financiada en su mayor parte por Beijing, podría servir para operaciones militares y no solo para vuelos comerciales.
⛔ La congresista @MaElviraSalazar: «El régimen de Ortega ha hecho desaparecer a más de 450 figuras políticas y ha destruido 5.000 organizaciones de la sociedad civil, incluidas las organizaciones benéficas» pic.twitter.com/TqNtFQWbCD
— Nicaragua Investiga (@nicaraguainvest) September 16, 2026
La obra, a cargo de la estatal china CAMC Engineering Co. Ltd. (CAMCE), contempla una pista de 3.600 metros de largo por 60 de ancho, categoría 4F de la OACI. Esas medidas permiten operar aviones de gran envergadura, tanto civiles como militares. El costo total ronda los 517,6 millones de dólares: el 80 % proviene de un crédito chino al 5,2 % a 15 años. El paquete incluye torre de control, hangares de gran capacidad y una planta térmica de 165 megavatios con subestación propia. El Gobierno nicaragüense prevé terminarla en octubre de 2028.
Pista antigua para operaciones militares
La pista original data de los años 80, cuando la Unión Soviética la construyó para recibir bombarderos estratégicos. Su ubicación actual —zona rural, lejos de centros de actividad económica y con el aeropuerto de Managua operando muy por debajo de su capacidad— no responde a una demanda civil evidente. El analista R. Evan Ellis lo resumió con claridad: cuando no hay lógica comercial pero sí capacidad militar, las dudas sobre el propósito real son inevitables.
Salazar, que preside el Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental, planteó ante Ana Quintana-Lovett, del Departamento de Estado, un escenario concreto. Un bombardero chino despegando desde Punta Huete podría llegar a Washington en aproximadamente tres horas. La congresista enmarcó el proyecto en un patrón más amplio, es decir un tratado de cooperación militar de largo plazo con Rusia firmado en 2025, concesiones mineras a empresas chinas y participación de Beijing en la modernización del puerto de Corinto.
Obras retrasadas
El avance físico, sin embargo, va rezagado. En 2025 el Ministerio de Finanzas asignó unos 97,5 millones de dólares, pero la ejecución efectiva apenas superó los 15,5 millones, destinados sobre todo a demoliciones, una vía de acceso y nivelación inicial. La brecha entre la alarma geopolítica y el concreto sobre el terreno sigue siendo amplia.
La preocupación de Washington se inserta en un contexto estratégico mayor. En 2025 China exhibió el bombardero H-6N con el misil de lanzamiento aéreo JL-1, de hasta 8.000 kilómetros de alcance, y completó formalmente su tríada nuclear. En 2024 cazas estadounidenses y canadienses interceptaron bombarderos chinos y rusos en patrulla conjunta cerca de Alaska. Para analistas y legisladores, la infraestructura de uso dual en el patio trasero de Estados Unidos deja de ser solo un asunto económico.
Salazar ha impulsado legislación para endurecer sanciones al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, restringir inversiones que lo beneficien y ampliar el escrutinio sobre la influencia de potencias rivales en Nicaragua. La audiencia del 15 de septiembre marca un cambio de tono: la presencia china en América Latina ya no se evalúa únicamente por volumen comercial, sino por su potencial militar.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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