En una contundente audiencia del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Congreso de los Estados Unidos, legisladores y funcionarios del Departamento de Estado enviaron un severo mensaje a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo: Nicaragua se encuentra de forma prioritaria en la mira de Washington, compartiendo el mismo nivel de alerta y contención que Venezuela y Cuba.
La congresista María Elvira Salazar, presidenta del subcomité, advirtió que las acciones del régimen para perpetuarse de forma indefinida en el poder no quedarán impunes.
“Nicaragua no está olvidada. Las acciones de Ortega tendrán consecuencias. Nicaragua es la siguiente. Está en la misma lista negra que Cuba y Venezuela. Solo que aún no lo saben”, sentenció Salazar durante su intervención de apertura.
Un mensaje directo al pueblo nicaragüense
Durante la sesión, la congresista rompió el protocolo institucional para dirigirse directamente en español a la ciudadanía nicaragüense y a la comunidad en el exilio, aclarando que la falta de menciones públicas constantes no significa que el país esté fuera de la agenda estratégica de los EE. UU.
“Esto es un mensaje para los hermanos nicaragüenses. No se vayan a pensar que por el hecho de que no escuchan la palabra Nicaragua y escuchan solamente Venezuela y Cuba, eso no significa que nos hemos olvidado de ellos”, aseguró.
“Rosario Murillo y Daniel Ortega no se pueden robar Nicaragua. Nicaragua pertenece a los nicaragüenses”, enfatizó.
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Alerta por militares rusos en Nicaragua
Uno de los puntos de mayor tensión revelados durante la audiencia fue el avance de proyectos de infraestructura en suelo nicaragüense con potencial uso militar para potencias adversarias de Estados Unidos.
Salazar denunció la inversión de 500 millones de dólares financiados por China para la reconstrucción del aeropuerto de Punta Huete, calificándolo como un enclave de «doble uso» diseñado no para el turismo, sino con la capacidad técnica de albergar bombardeos estratégicos rusos y aeronaves de combate chinas Xi’an H-6 a escasa distancia de territorio estadounidense.
Sobre este punto, la Subsecretaria Adjunta de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Anna Quintana Lovett, confirmó que la administración estadounidense sigue con «profunda preocupación» los acuerdos opacos negociados entre Managua y Pekín respecto al equipamiento de dicha obra.
A la amenaza aeroportuaria se suman otros hallazgos de alto impacto expuestos en el encuentro.
Destacaron la entrega del territorio nacional a Pekín, ya que 16 empresas chinas controlan más de un millón de hectáreas en concesiones mineras —equivalente a más del 8% del territorio de Nicaragua—, muchas de ellas otorgadas ilegalmente sobre territorios indígenas protegidos.
También mostraron su preocupación porque el régimen de Ortega otorgó inmunidad judicial absoluta a diplomáticos y personal militar ruso en el país. Asimismo, se denunció que el Ministerio del Interior de Rusia mantiene una sede operativa en Managua para asesorar al aparato represivo nicaragüense.
Reforma constitucional y cerco financiero
Por su parte, el congresista Joaquin Castro advirtió sobre la urgencia de actuar en los próximos meses antes de que la Asamblea Nacional de Nicaragua ratifique la reforma constitucional que busca cancelar definitivamente los procesos electorales e instalar formalmente la co-presidencia de Ortega y Murillo.
Como respuesta, la representación del Departamento de Estado reafirmó que se mantendrán las sanciones financieras agresivas dirigidas a los pilares económicos de la dictadura, recordando las medidas aplicadas al sector del oro que alcanzaron a 12 operadores clave del régimen, incluidos tres de los hijos de la pareja dictatorial, Maurice y Daniel Edmundo Ortega Murillo.
*Este artículo fue elaborado mediante la colaboración estratégica entre nuestro equipo editorial y herramientas de inteligencia artificial.
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